Dólar sube 2,09% en su racha más larga desde 2018; Nasdaq corrige 4,60% por la IA.

El mercado global cerró una semana marcada por la toma de utilidades en el sector tecnológico estadounidense y por un dólar que se fortaleció con fuerza a nivel local. El tipo de cambio en Chile avanzó 2,09% hasta los $924,9, registrando ocho jornadas consecutivas al alza —su racha más larga desde 2018— en un contexto donde el cobre mostró retrocesos y los inversionistas buscaron un refugio del dólar.
En Wall Street, el foco estuvo en las dudas sobre las valorizaciones del sector de la inteligencia artificial. El Nasdaq retrocedió un 4,60% y el S&P 500 cedió un 1,95%, en una semana en la que el debut de Kevin Warsh al mando de la Reserva Federal reforzó las expectativas de un ajuste monetario más restrictivo. A esto se sumaron los datos de la inflación más elevados de lo esperado en Estados Unidos, lo que llevó a los operadores a pensar en una potencial alza de tasas en la reunión de septiembre.
En el mercado de materias primas, el petróleo WTI bajó un 9,62% tras el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que permitió la reactivación del tránsito por el Estrecho de Ormuz y la reanudación de exportaciones iraníes bajo una exención temporal de sanciones. Por su parte, el cobre retrocedió un 3,66%, arrastrado por la corrección tecnológica en Wall Street y la mayor cautela frente al crecimiento global.
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El tipo de cambio cerró la semana en $924,9, con un alza de 2,09% que marcó ocho jornadas consecutivas al alza, su racha alcista más extensa desde 2018. El movimiento respondió a una combinación de factores macroeconómicos y eventos bursátiles internacionales. A continuación, el detalle de sus principales causas:
El cobre fue uno de los activos más afectados por la menor disposición al riesgo. Según Ole Hansen, jefe de estrategias de materias primas de Saxo Bank, el metal estuvo presionado por las mismas fuerzas macroeconómicas que afectan a los activos cíclicos.
A esto se sumó un factor adicional: en los últimos dos años, el cobre se ha asociado cada vez más a la electrificación y a la infraestructura física que requiere la inteligencia artificial.
Por ello, la corrección bursátil que afectó a las tecnológicas en Wall Street esta semana se trasladó directamente a los metales industriales, llevando al futuro del cobre en la bolsa Comex a retroceder un 3,6% y a cotizar en torno a los US$6,2 por libra.
El temor a un endurecimiento en la política monetaria por parte de la Reserva Federal tuvo un detonante puntual: el debut de Kevin Warsh como nuevo presidente. Su mensaje durante la semana reforzó la convicción del mercado de que las alzas de tasas continuarán.
Como resultado, los operadores de futuros comenzaron a asignar una probabilidad de un 90% a un incremento de 25 puntos base en septiembre, con un ajuste acumulado proyectado de 50 puntos base hacia fin de año y nuevos movimientos previstos hasta marzo de 2027.
Ante la perspectiva de condiciones financieras más restrictivas y un menor impulso económico, los inversionistas redujeron sus posiciones de riesgo y buscaron refugio en activos más seguros. Esto llevó al índice dólar (DXY) a escalar hasta los 101,4 puntos, su nivel más alto desde mayo de 2025. Antes incluso de los anuncios de la Fed, los operadores ya habían incrementado sus posiciones a favor de la divisa estadounidense en los contratos de futuros.
El martes, la presión internacional se trasladó con mayor intensidad al mercado cambiario chileno. Impulsado por datos débiles en metales industriales y por el temor a un mensaje más duro de la Fed, el tipo de cambio avanzó $8,5 en la jornada para cerrar en $915,7, tras tocar un máximo intradía de $919 al mediodía.
Este movimiento fue clave para revertir buena parte de las caídas que la divisa había registrado durante la primera mitad del mes, y sentó las bases para que la semana cerrara en máximos de tres meses.
El inicio de semana estuvo marcado por una menor disposición al riesgo y una mayor preferencia por activos considerados seguros. En esa jornada, el S&P IPSA retrocedió un 1,2% hasta los 10.769,51 puntos, en una sesión donde sólo tres de las 30 acciones que componen el índice cerraron al alza.
Asimismo, el volumen de transacciones en renta variable fue acotado (apenas $120 mil millones), reflejo de que los operadores optaron por buscar valor en bonos internacionales, lo que llevó a la principal tasa soberana de Estados Unidos a retroceder cerca de 10 puntos base en esa sesión.
Posteriormente, la distensión de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán le dio un respiro al mercado local. El IPSA avanzó 0,1% hasta los 10.901,85 puntos, apoyado por Cencosud (+2,1%), Copec (+2,1%) y Bci (+2%), en una jornada donde la amplitud del mercado mejoró de forma notoria: 24 de los 30 papeles del selectivo cerraron en terreno positivo.
Ese repunte, sin embargo, no logró consolidarse por una combinación de factores internos y externos:
El índice cerró la semana con dos sesiones consecutivas de alza, impulsado en las últimas jornadas por compras en Latam Airlines en medio de la caída del petróleo, aunque esto no fue suficiente para revertir el balance semanal: el IPSA terminó con un retroceso acumulado de un 1,15%, llegando a los 10.762,98 puntos.
El Banco Central decidió mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5%. En las minutas de la reunión, el organismo calificó como improcedente un movimiento de tasa en junio, señalando que, si bien las tensiones internacionales se distendieron tras el alto al fuego en Medio Oriente, los antecedentes sobre una eventual debilidad económica aún eran prematuros para justificar un cambio de postura.
El Ministerio de Hacienda anticipó una rebaja de hasta $100 por litro en el precio de las bencinas, lo que los analistas proyectan tendrá un efecto mitigador directo sobre el IPC de julio. El vicepresidente del Banco Central, Alberto Naudon, señaló que es probable que los precios se mantengan algo por sobre los niveles previos al conflicto bélico, pese a la corrección reciente.
El proyecto de Ley Miscelánea continuó su tramitación con la propuesta de reducir el impuesto de Primera Categoría al 22%. Según Sofía Orbegozo, socia de Tax & Legal de Forvis Mazars, esta rebaja ubicaría a Chile en niveles de competitividad tributaria similares a los de Dinamarca, Estonia y Noruega.
El debate se concentró en una prima adicional de 1,5% por "invariabilidad tributaria", que algunos expertos consideran un mecanismo razonable a cambio de certeza jurídica de largo plazo para los inversionistas, aunque el atractivo final dependerá de la carga combinada para cada perfil de contribuyente.
El sector tecnológico registró una corrección en la semana, con el Nasdaq retrocediendo un 4,60% y el S&P 500 cediendo un 1,95%. El movimiento se explicó por una combinación de cautela respecto a la rentabilidad efectiva de la inteligencia artificial (IA) y la expectativa de un período más prolongado de tasas de interés elevadas.
Especialistas sostienen que el mercado alcista impulsado por la IA concentró un volumen elevado de flujos de capital institucional, dirigidos principalmente a un grupo reducido de actores: diseñadores de semiconductores, proveedores de nube a hiperescala, fabricantes de chips de memoria y empresas de infraestructura de IA. Tras ese período de fuertes alzas, la pregunta que se instaló en el mercado fue si el crecimiento efectivo de las utilidades de estas compañías podría seguir justificando valoraciones bursátiles cada vez más elevadas.
Se señaló que los inversionistas se preguntan si esta corrección corresponde a una toma de utilidades dentro de un mercado alcista de la IA de largo plazo, o al inicio de un ajuste más profundo. Según los especialistas, que el sector recupere impulso dependerá de que surjan nuevos factores, como compromisos adicionales de inversión por parte de los hiperescaladores o evidencia más clara de que las inversiones en IA están generando retornos concretos.
A estas dudas sobre la IA se sumaron otros factores que presionaron a los activos de riesgo durante la semana:
El endurecimiento de las expectativas monetarias por parte de la Reserva Federal generó dudas sobre la continuidad del impulso bursátil del sector. Según el bróker XTB Latam, con tasas de interés más altas, financiar la construcción de infraestructura tecnológica a gran escala se vuelve más costoso en el corto plazo.
JPMorgan señaló que el apalancamiento de los fondos especulativos se ubicó en máximos de varios años. El banco estimó que los rebalanceos habituales de cierre de trimestre podrían derivar en ventas de acciones por un valor cercano a US$165 mil millones, lo que contribuyó a profundizar la corrección.
El comportamiento de SpaceX y OpenAI reflejó la incertidumbre y las altas necesidades de capital que enfrenta el sector tecnológico.
Las acciones de SpaceX registraron un alza diaria de un 1% durante la sesión del martes, lo que le permitió a la compañía interrumpir una racha de tres jornadas consecutivas a la baja. El principal foco de atención sobre la firma estuvo en su estrategia de financiamiento: poco tiempo después de su debut en el mercado bursátil, SpaceX salió nuevamente a buscar capital mediante la emisión de bonos corporativos, lo que reflejó las necesidades de liquidez que enfrenta incluso una de las compañías más destacadas del sector.
Por su parte, el ecosistema de la inteligencia artificial también se vio influido por este contexto de mayor cautela. OpenAI postergó oficialmente su salida a bolsa hasta 2027, citando como justificación la actual volatilidad de la industria. La decisión mostró que incluso las firmas líderes del sector optan por mantener una postura prudente y evitar el escrutinio del mercado público mientras persistan las dudas sobre las valorizaciones tecnológicas.
El fabricante de chips Micron reportó ventas por US$41.500 millones en el trimestre cerrado en mayo y ganancias de US$25,11 por acción, por sobre los US$20,49 esperados por el mercado. El margen bruto de la compañía se duplicó hasta 84,9%, reflejando la fuerte demanda por memoria de alto ancho de banda (HBM), componente clave para los servidores de inteligencia artificial.
Esta semana marcó el debut de Kevin Warsh al mando de la Reserva Federal. Su mensaje, junto con las proyecciones del organismo, llevó a los operadores de futuros a asignar una probabilidad de 90% a un alza de tasas de 25 puntos base en la reunión de septiembre, con un ajuste acumulado proyectado de 50 puntos base hacia fin de año y nuevos movimientos previstos hasta marzo de 2027.
Los datos macroeconómicos respaldaron este escenario: el gasto de los consumidores en EE.UU. repuntó con fuerza y el índice de gasto en consumo personal subyacente (PCE) subió a 4,2%, su nivel más alto en tres años. La revisión final del PIB del primer trimestre confirmó un crecimiento de 2,1%, lo que le dio a la Fed margen para mantener una postura firme.
El comportamiento de los mercados en Europa y Asia reflejó la volatilidad de la semana, con episodios de mayor cautela por parte de los inversionistas seguidos de recuperaciones puntuales ante noticias específicas.
El índice continental Euro Stoxx 50 retrocedió un 1,14% en la semana. Durante los momentos de mayor cautela, vinculados al temor por las tasas de la Fed y las dudas sobre el sector tecnológico, las plazas europeas sintieron el impacto, y el Euro Stoxx llegó a ceder un 1,3% en una sola jornada. En ese período se registró una mayor demanda por los bonos del Tesoro de Estados Unidos de corto plazo y por el dólar a nivel internacional, lo que terminó en la salida de capitales desde Europa.
Sin embargo, hacia el cierre de la semana, Europa se desmarcó de la tendencia estadounidense. Las principales tasas soberanas europeas retrocedieron entre 3 a 5 puntos base, a diferencia del comportamiento en EE.UU. A esto se sumó un evento político relevante: la renuncia del primer ministro británico, Keir Starmer, que impulsó al índice FTSE 100 de Londres a subir un 0,7% en la jornada y contagió ese impulso al Euro Stoxx 50, que avanzó 0,3% en la misma sesión.
En japón, el Nikkei retrocedió 3,6% en una sola jornada en el momento de mayor cautela global, alejándose de sus niveles récord. No obstante, hacia el cierre de la semana, el índice avanzó 1,6% y estableció un nuevo máximo histórico. Respecto a China, el CSI 300 tuvo un comportamiento similar. En su peor jornada retrocedió un 2,8%, pero cerró la semana con una ganancia consolidada de un 2,4%, su mayor nivel desde finales de 2021.
Por el contrario, el Hang Seng fue la excepción dentro de la región. El índice llegó a ceder un 1,8% en una jornada, tocando su nivel más bajo en un año, y cerró la semana con un retroceso de un 0,7%.
El cobre cerró la semana en US$6,14 la libra, con una caída de 3,66%. Según Ole Hansen, jefe de estrategias de materias primas de Saxo Bank, el metal estuvo presionado por un contexto macroeconómico más restrictivo que llevó a los inversionistas a reducir posiciones en sectores sensibles al ciclo económico.
A esto se sumó la correlación cada vez mayor entre el cobre y la infraestructura física que requiere la inteligencia artificial —centros de datos y cableado de alta tensión—, lo que trasladó parte de la corrección tecnológica de Wall Street al mercado de metales industriales.
El WTI retrocedió 9,62% en la semana, cerrando bajo los US$70 por barril, mientras el Brent cayó 4,7% hasta los US$73,9. La corrección se explicó por el acuerdo de paz firmado entre Estados Unidos e Irán, que estableció una tregua y abrió una ventana de 60 días de conversaciones diplomáticas sobre el programa nuclear iraní en Suiza. Como parte del acuerdo, el Departamento del Tesoro de EE.UU. autorizó temporalmente a Irán a reanudar la venta de petróleo crudo en el mercado internacional.
La Agencia Internacional de Energía reportó que el tránsito por el Estrecho de Ormuz se normalizó rápidamente, y que Emiratos Árabes Unidos restableció sus exportaciones a cerca de 85% de los niveles previos al conflicto. Joe DeLaura, estratega de Rabobank, señaló que la reactivación del flujo físico por Ormuz y la mayor disponibilidad de crudo mantendrían los precios contenidos en el corto plazo.
El precio del litio retrocedió más de un 20% durante el trimestre. Según expertos, el fin del conflicto en Ormuz y la corrección del petróleo redujeron el incentivo inmediato para la transición hacia vehículos eléctricos, lo que moderó la demanda especulativa que había impulsado al metal a comienzos de año.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.