Del Estrecho de Ormuz a Wall Street: cómo la geopolítica movió los mercados esta semana.

La semana comenzó con el dólar sobre $920, el IPSA en mínimos del año y el petróleo Brent bordeando los USD $95 ante la escalada en el Estrecho de Ormuz. Y cerró con el tipo de cambio bajo $900, el índice bursátil local acumulando su mayor alza semanal desde 2022 y el crudo corrigiendo casi 7%.
El factor detrás de ese vuelco fue uno: el anuncio del cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, que desactivó el principal riesgo geopolítico global y liberó el apetito por activos de riesgo en todo el mundo.
En paralelo, SpaceX protagonizó la mayor IPO de la historia con un debut de 19% en el NASDAQ, mientras en Chile la inflación de mayo sorprendió a la baja y consolidó las expectativas de tasas estables por parte del Banco Central.
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El dato macroeconómico más relevante de la semana fue la publicación del IPC de mayo. La inflación chilena registró un alza de sólo 0,2% mensual y 3,9% interanual, cifras que se encuentran por debajo de las proyecciones del mercado. La inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles— se moderó al 3,2%, su nivel más bajo desde mediados de 2024.
El impacto fue inmediato en los mercados de renta fija: las tasas swap en pesos cayeron, lo que redujo el diferencial de tasas frente a otras divisas emergentes. Además, este nivel inflacionario consolidaría las expectativas de que el Banco Central mantenga la tasa de política monetaria sin cambios durante un tiempo.
El tipo de cambio cerró la semana con una baja acumulada de 1,71%, situándose en $898,55, su descenso semanal más pronunciado desde mediados de abril. El recorrido, no obstante, estuvo lejos de ser lineal.
El lunes el dólar tocó los $920, máximo de dos meses, presionado por una mayor demanda global por activos de refugio ante la escalada en Medio Oriente y por el sorpresivo dato de inflación local, que redujo el atractivo del peso en términos de carry trade.
Hacia mediados de semana comenzó su baja, cuando confluyeron dos factores clave: el tipo de cambio había alcanzado una resistencia técnica relevante en torno a los $921, nivel que históricamente ha actuado como techo, lo que gatilló ventas de dólares. Además, los inversionistas no residentes retomaron sus posiciones en peso chileno tras conocerse el IPC de Estados Unidos de mayo, ya que despejó parte de la incertidumbre sobre la trayectoria de la Fed.
El jueves, tras el anuncio de Trump sobre la cancelación de una nueva ofensiva militar contra Irán y la confirmación de un acuerdo de paz, el dólar cayó $12 en una sola jornada, llegando a $902,4. Esto reactivó el apetito al riesgo: los inversionistas redujeron su exposición al dólar como activo de refugio y rotaron hacia monedas y activos de mercados emergentes, entre ellos el peso chileno.
La semana comenzó con el índice en su nivel más bajo desde diciembre de 2025, acumulando siete jornadas consecutivas a la baja y una pérdida en torno al 6,8%. Principalmente, presionado por el escenario macroeconómico local, tras los reportes de un Imacec más bajo de lo esperado, aumento de la deuda pública y un riesgo de recesión técnica.
Además, se sumó la inflación de mayo, que si bien fue más bajo de lo esperado, el dato de un 0,2% mensual fue interpretado como una señal de desaceleración del consumo. El mercado asumió que las empresas sacrificaron márgenes de ganancias para sostener sus ventas, lo que aceleró la rotación desde renta variable a renta fija.
El giro llegó cuando el índice tocó su media móvil de 200 días. Este indicador, que promedia el precio de cierre del IPSA durante las últimas 200 jornadas bursátiles, es uno de los más seguidos por los operadores porque suaviza la volatilidad diaria y permite ver si un mercado tiene una tendencia de fondo alcista o bajista. Cuando el precio cae hasta ese promedio, muchos inversionistas lo interpretan como una señal de que el activo está sobrevendido y que el mercado ha corregido lo suficiente, lo que tiende a activar las compras de forma casi automática. Y eso fue exactamente lo que ocurrió: el IPSA encontró un piso y revirtió con una ganancia de 3,3% en una sola sesión —su mejor jornada desde abril de 2025—.
La principal alza vino desde el sector bancario: BCI (+6,3%), Itaú (+5,8%), Banco de Chile (+5,3%) y Santander (+5,3%) impulsaron al subíndice del sector financiero a una rentabilidad superior al 5% en el día, anticipando reportes financieros de mayo tras un abril en que la banca había sorprendido positivamente en retornos de capital. En paralelo, SQM-B rebotó 3,3% respaldado por un informe de Citigroup que señalaba que la parte más exigente del ciclo bajista del litio había quedado atrás, movimiento que se vio reforzado por la divulgación de que el Grupo Pampa había adquirido $10.000 millones en acciones de la compañía aprovechando los niveles bajos.
Esta tendencia alcista encontró su impulso final con el anuncio del cese al fuego en el Estrecho de Ormuz. El IPSA cerró la semana en 10.922,98 puntos, con un alza acumulada de 6,33% y su mejor desempeño en cuatro años.
El alza del desempleo a comienzos de año ha restado dinamismo relativo a Chile frente al resto de la región, y las cifras de desocupación y menor actividad son variables que el Banco Central sigue de cerca al calibrar sus proyecciones para el IPoM y evaluar las perspectivas de recuperación del mercado laboral hacia 2027.
Aún así, los cotizantes dependientes en el sistema de AFP aumentaron en casi 20.000 personas en doce meses, acompañados de un incremento en el ingreso imponible promedio de más de $55.000, señal de que el empleo formal mantiene cierta resiliencia.
Codelco recibió una validación internacional relevante al confirmarse que produce el 10% del renio mundial, consolidando su posición como proveedor estratégico global.
Sin embargo, la semana también trajo noticias adversas para la estatal, la empresa debió despedir a un gerente y amonestar a seis ejecutivos por haber inflado artificialmente las cifras de producción de 2025 en un equivalente al 2% del total. La situación obligará a realizar aclaraciones en la memoria corporativa y a devolver bonos e incentivos cobrados sobre la base de esos datos.
Los principales índices estadounidenses cerraron la semana en terreno positivo —S&P 500 (+0,65%) y NASDAQ (+0,70%)— tras una semana de alta volatilidad marcada por tres factores: la escalada geopolítica en Medio Oriente, el escrutinio sobre las valoraciones del sector tecnológico y la absorción de liquidez previa al debut bursátil de SpaceX.
La presión fue especialmente intensa a mediados de semana, cuando el S&P 500 retrocedió un 1,6% y el NASDAQ cayó un 2% en una sola jornada. Sin embargo, el punto de inflexión llegó el jueves con el anuncio del cese al fuego entre EE.UU. e Irán, que reactivó el apetito por el riesgo. Asimismo, el viernes, el explosivo debut de SpaceX —con una ganancia de 19% en su primera jornada— consolidó el repunte y cerró la semana con tono positivo.
Un dato relevante para los inversionistas en fondos indexados: SpaceX, OpenAI y Anthropic no serán incorporadas al S&P 500 durante 2026. Esto se debe a que S&P Dow Jones Indices rechazó una propuesta para acelerar su inclusión, exigiendo un período mínimo de 12 meses en bolsa para evaluar viabilidad financiera y gobernanza.
En cambio, el NASDAQ 100 está evaluando una metodología de ingreso acelerado que ponderaría a estas empresas en función de un múltiplo de entre tres y cinco veces sus acciones en circulación, lo que podría darle a SpaceX una posición relevante en el índice.
La salida a la bolsa de SpaceX dominó la agenda del mercado estadounidense, protagonizando la mayor apertura bursátil de la historia. Esta operación fue gestionada por Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley. Previo a su debut, la compañía recaudó USD $75.000 millones y fijó el precio inicial de su acción en USD $135.
Su debut en el NASDAQ fue explosivo: las acciones cerraron con un alza de 19%, alcanzando los USD $161,11 en su primera jornada, lo que llevó la valorización de la empresa a superar la barrera de USD $2 billones (trillions en inglés).
Las consecuencias no tardaron en llegar. Elon Musk mantuvo el 42% de la participación de SpaceX lo que, junto con sus posiciones en Tesla, lo convirtió en la primera fortuna del mundo en superar el billón de dólares (one trillion en inglés).
En cuanto al retorno para los accionistas, SpaceX no distribuirá dividendos en el futuro previsible y la rentabilidad dependerá de la apreciación del precio de la acción. Los analistas señalan que la valorización se verá influida no sólo por Starlink, sino que también con su vínculo con la inteligencia artificial y en la hoja de ruta de su cohete Starship.
La IPO de SpaceX es parte de una tendencia más amplia. Anthropic, la desarrolladora de Claude, y OpenAI, creadora de ChatGPT, están preparando sus propias salidas a bolsa, que se espera las valoren por encima del billón de dólares (US$1 trillion).
Por un lado, OpenAI ya presentó oficialmente su solicitud para cotizar en EE.UU. Por otro, Anthropic gestionó esta misma semana un paquete de deuda privada por USD $35.000 millones con Apollo y Blackstone, destinado a financiar centros de datos y chips.
Vale señalar que SpaceX, Anthropic y OpenAI no serán incorporadas al S&P 500 durante 2026, lo que está llevando a los inversionistas a buscar estrategias alternativas para adquirir exposición.
La presentación de Siri AI marca un giro estratégico para Apple, que posiciona la privacidad como su principal diferenciador frente a ChatGPT y Claude. El jefe de ingeniería Craig Federighi fue directo: la mayoría de los proveedores de IA conservan por defecto las interacciones de sus usuarios; Apple, en cambio, se comprometió a no almacenar ningún dato personal y a destruir la información en cuanto se procesa la consulta.
En lo técnico, la compañía utilizará chips de Nvidia a través de la infraestructura de Google, aunque desarrolló su propio modelo usando Gemini como base. El asistente podrá leer el contenido de la pantalla, interactuar con aplicaciones y generar respuestas contextuales a partir del historial del usuario, incluyendo conversaciones de iMessage.
El lanzamiento en beta está previsto para el próximo mes y el oficial para otoño, con una limitación relevante: sólo funcionará en iPhones posteriores a 2023 y no estará disponible en China ni en la Unión Europea por restricciones regulatorias.
Nvidia reportó ingresos superiores a los USD $81.000 millones, superando las expectativas del mercado, y anunció la devolución de más de UDS $80.000 millones a sus accionistas. Pese a la solidez de las cifras, la acción no logró convencer del todo al mercado, que reaccionó con cautela ante la creciente preocupación por la concentración del rally tecnológico y el debate sobre si las valoraciones actuales del sector son sostenibles.
El estratega de Bank of America Michael Hartnett lo sintetizó con precisión: la avalancha de megaIPOs tecnológicas —SpaceX ya cotiza, OpenAI y Anthropic se aproximan— podría llevar el peso del sector tecnológico en el S&P 500 más allá de su umbral histórico del 48%, una señal de concentración que los inversionistas no pasan por alto.
El dominio operativo de Nvidia quedó reafirmado esta misma semana, cuando Apple anunció que utilizará hardware de Nvidia para ejecutar sus modelos más avanzados en la nube. Esto dejó un mensaje implícito claro: el debate sobre la valoración de la acción no altera el hecho de que la infraestructura de Nvidia sigue siendo indispensable para las grandes tecnológicas en la carrera por la IA.
En el plano macroeconómico, la creación de empleo en mayo superó todas las proyecciones, evidenciando una economía en plena actividad. Como consecuencia, Goldman Sachs revisó a la baja su estimación de desempleo para 2026, situándola en 4,4%.
Por el lado de los precios, el IPC de mayo alcanzó un 4,2% interanual y un 0,5% mensual, máximo de tres años. Las cifras estuvieron alineadas con las estimaciones, por lo que no generaron sorpresas mayores, pero confirman que las presiones inflacionarias se mantienen.
En este contexto, la Reserva Federal —que estrenó a su nuevo presidente, Kevin Warsh— enfrenta un escenario en el que la fortaleza del mercado laboral y la inversión vinculada a la inteligencia artificial justifican mantener las tasas en los niveles actuales. Goldman Sachs descarta recortes durante 2026; el escenario base sitúa una primera baja hacia mediados de 2027.
El BCE decidió elevar su tasa de referencia en 25 puntos base hasta el 2,25%, una medida que suele enfriar el ánimo en los mercados de renta variable. El efecto fue visible a mediados de semana, cuando el Euro Stoxx 50 acumuló caídas de un 0,2% el martes y un 0,7% el miércoles, presionado además por el nerviosismo geopolítico y la corrección del sector tecnológico en Wall Street.
No obstante, el anuncio del cese al fuego entre EE.UU. e Irán revirtió la presión acumulada durante la semana y permitiendo que el Euro Stoxx 50 cerrara con una ganancia acumulada de 2,07%.
Los datos comerciales de China fueron una de las sorpresas positivas de la semana a nivel global. Las exportaciones de mayo crecieron 19,4% interanual y las importaciones un 27,4%, ambas cifras muy por encima del consenso —que proyectaba 15% y 26%, respectivamente—.
Aún así esta buena noticia no llegó hasta el mercado bursátil, el CSI 300 llegó a perder un 2,1% el lunes y un 1,1% a mediados de semana, con los inversionistas más atentos al riesgo geopolítico global que a los fundamentos domésticos.
La divergencia entre los datos y el comportamiento bursátil ilustraría cuánto peso tuvo la incertidumbre en Medio Oriente sobre el ánimo de los mercados asiáticos durante la mayor parte de la semana.
El comportamiento del cobre esta semana ilustra una nueva tendencia que ya sospechábamos: ya no se mueve sólo por la construcción en China, sino que también responde al desarrollo de la inteligencia artificial y a la geopolítica global.
A mediados de semana, el cobre Comex retrocedió un 1,8% hasta los USD $6,21 por libra, debido a las dudas sobre las valoraciones del sector tecnológico en Wall Street. La lógica fue prácticamente directa: la expansión de la IA requiere construir centros de datos y electrificación, ambos dependientes del cobre. Cuando el mercado cuestiona la expansión de la IA, también se resiente la demanda del cobre.
El anuncio del cese al fuego entre EE.UU. reactivó el apetito por el riesgo y empujó al cobre a recuperar terreno con una ganancia de un 2,1% el jueves, hasta los USD $6,40 por libra. Asimismo, el exitoso debut de SpaceX del viernes disipó los temores sobre una burbuja tecnológica y reforzó la tesis de que la revolución de la IA sigue respaldada financieramente.
Todo esto provocó que el cobre cerrara la semana en USD $6,49 por libra, con una ganancia acumulada de 3,35%.
A comienzos de semana, el mercado petrolero enfrentó una presión significativa. La Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz. Con los inventarios de petróleo en EE.UU. en mínimos de más de dos décadas, la amenaza de desabastecimiento se sentía más real.
El alivio llegó el jueves, cuando Trump anunció la cancelación de una nueva ola de ataques contra Irán y confirmó que las partes habían alcanzado un acuerdo de paz. Pero lo que realmente provocó la baja de los precios fue una revelación logística: desde mayo, EE.UU. había ejecutado una operación encubierta para escoltar más de 200 buques comerciales fuera de la zona de conflicto, sacando a salvo más de 100 millones de barriles hacia el mercado internacional. El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que el tráfico por Ormuz ya estaba aumentando con normalidad.
Con el fantasma del desabastecimiento disipado, la prima de riesgo se esfumó. El Brent cayó un 4,2% hasta los USD $89,15 por barril ese mismo jueves, y el WTI cedió un 2%. Al cierre de la semana, el WTI acumulaba una baja de 6,90%, reduciendo una de las principales presiones inflacionarias a nivel global.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.