Cobre en récord histórico, dólar en $909 y Nasdaq en máximos: todo lo que movió los mercados.

La semana abrió con la tensión en Medio Oriente y cerró con otro factor que sumó incertidumbre: la falta de acuerdos sustantivos en Beijing. Durante el resto de los días, el cobre llegó a máximos históricos y fue el instrumento que definió el movimiento del tipo de cambio local.
El cobre se vio sustentado por su condición de insumo estratégico para la inteligencia artificial, energías renovables y la electromovilidad; lo que le permitió desacoplarse del mercado bursátil durante tres jornadas.
El viernes, la toma de ganancias y el alza del rendimiento del bono del Tesoro a 10 años por sobre el 4,5% reordenaron el mercado, consolidando un cierre semanal adverso para el mercado chileno.
La semana comenzó con el dólar cerca de los $898, respaldado por la cautela global ante el rechazo estadounidense a una propuesta iraní en las negociaciones de paz. Sin embargo, el martes —tras una escalada del conflicto— la divisa llegó a los $904 intradía, pero se revirtió gracias a una nueva subida del cobre, cerrando el día en los $897,3.
El miércoles fue la jornada más favorable para el peso: el dólar cedió casi $10 y cerró en $888,2, su cotización más baja en tres semanas. La escalada del cobre Comex hasta un nuevo máximo intradiario de USD $6,72 por libra aisló al peso del impacto que la crisis en el golfo Pérsico estaba generando en el resto del mundo emergente.
No obstante, el jueves y el viernes marcaron el giro. La toma de ganancias del cobre, el fortalecimiento global del dólar y la decepción generada por los escasos acuerdos concretos de la cumbre de Trump-Xi (China y Estados Unidos) confluyeron para que el peso perdiera valor. El viernes, con el cobre cayendo cerca de un 5% y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en torno al 4,5%, el dólar cerró la semana en $909,36.
El S&P IPSA arrancó la semana en 10.702 puntos y no logró sostenerse. Las acciones de Falabella, Cencosud y Latam pesaron desde el lunes, mientras que el grupo minero CAP experimentó pérdidas operacionales significativas, tras no superar las expectativas del mercado con sus resultados del primer trimestre.
El miércoles fue la jornada más exigente para el mercado local: el IPSA cerró en 10.396 puntos, el peor desempeño a nivel global, borrando las ganancias acumuladas del año.
La presión institucional resultó determinante: AFP y fondos mutuos se convirtieron en vendedores netos de acciones chilenas por primera vez en cerca de un año, sumado a un rebalanceo adverso de los índices MSCI que implicó salida de flujos pasivos para la región. A diferencia de Wall Street, donde el sector tecnológico actuó como un amortiguador, el mercado local no tuvo ningún instrumento en el que apoyarse.
El jueves trajo un balance positivo: el IPSA recuperó terreno hasta los 10.483 puntos impulsado por el sector bancario, interrumpiendo una racha de cinco sesiones consecutivas a la baja. No obstante, el alivio no duró tanto. El viernes el índice retrocedió nuevamente y cerró en 10.424 puntos, acumulando una caída semanal.
Codelco fue el epicentro de las críticas: el biministro Mas calificó públicamente a la empresa estatal como una "compañía fuera de control" y un informe de auditoría preliminar reveló incumplimientos que habrían llevado a sobreestimar la producción proyectada para diciembre de 2025. Además, la minera enfrenta una incertidumbre en torno al proyecto NovaAndino Litio y el fin de ciclo de Máximo Pacheco. En la minería privada, los supervisores de Minera Centinela aprobaron una huelga con un 77% de respaldo, elevando la presión en sus negociaciones colectivas.
En el frente positivo, Albemarle abrió la puerta a extender su presencia en la explotación de litio en Chile más allá de 2043, reafirmando su apuesta de largo plazo por el país. Asimismo, ENAP reportó un aumento del 55% en sus utilidades en el primer trimestre y su mayor nivel de producción desde el año 2022.
En cuanto a Masisa, avanzó en la negociación para la venta de sus activos, con la firma austriaca Egger como su principal interesada. Y los controladores de Concha y Toro salieron a comprar acciones propias, apostando por el valor subyacente de la compañía en medio del rezago bursátil.
En materia social, diversos análisis posicionaron la crisis habitacional como uno de los desafíos estructurales más urgentes del país: un 80% de las familias chilenas ya no cuenta con capacidad financiera para adquirir vivienda propia, una cifra que refleja el endurecimiento sostenido de las condiciones crediticias.
El S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron nuevos máximos históricos durante la semana, con el sector tecnológico como principal motor. El miércoles, desafiando un dato adverso de los precios al productor, el Nasdaq avanzó un 1,2% y el S&P 500 subió un 0,6%.
Mientras que el jueves, los resultados de Cisco sirvieron como un argumento adicional para justificar las valoraciones del sector y el Dow Jones se posicionó al borde de su primer máximo histórico en este ciclo alcista.
Sin embargo, el viernes se impuso el alza de tasas y la decepción en la cumbre Trump-Xi: el Nasdaq rindió un -1,5%, el S&P 500 un -1,2% y el Dow Jones -1,1%.
La inflación general en Estados Unidos marcó un alza mensual del 0,6% en abril, llevando la tasa anual al 3,8% —una décima por encima de lo proyectado y su nivel más alto desde mayo de 2023.
El principal factor fue la energía, que subió un 17,9% interanual, con la gasolina escalando un 28,4% como consecuencia directa del conflicto en Medio Oriente. Los alimentos, las tarifas aéreas y los costos de la vivienda también contribuyeron al alza.
La inflación subyacente, referencia clave para la Fed, subió un 0,4% mensual y un 2,8% anual, superando las estimaciones en una décima.
La inflación mayorista entregó una sorpresa aún mayor: el IPP avanzó un 1,4% mensual —más del doble del consenso— sobre una base de marzo que ya había sido revisada al alza.
En paralelo, las ventas minoristas crecieron un 0,5% en abril y sus componentes más estructurales superaron las estimaciones, evidenciando que el consumidor estadounidense mantiene su ritmo de gasto.
Los precios de importación también se encontraron por encima de lo esperado, mientras las solicitudes de subsidio por desempleo subieron por segunda semana consecutiva.
Frente a este cuadro, los analistas concluyeron que los recortes de tasas quedaron fuera del horizonte para este año. Los datos apuntan a una economía que justificaría un endurecimiento monetario antes que una flexibilización, y los mercados monetarios comenzaron a descontar subidas de tasas para 2027.
En este contexto, el Senado ratificó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal en una votación ajustada de 51-45, la más estrecha para este cargo en la historia. Warsh relevará a Jerome Powell en la reunión de mediados de junio, y el mercado anticipa que imprimirá un sesgo más flexible al banco central.
El Viejo Continente tuvo una semana de marcados altibajos. El martes, los temores inflacionarios globales llevaron al Euro Stoxx 50 a perder un 1,5%, con el FTSE 100 manteniéndose plano.
El optimismo retornó a partir del miércoles: el Euro Stoxx 50 avanzó un 0,9% y el FTSE 100 un 0,6%, impulso que se extendió al jueves con ganancias del 1,3% y 0,5% respectivamente.
El giro llegó el viernes, cuando el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense estuvo en torno al 4,5% y la decepción tras la cumbre Trump-Xi —que concluyó sin acuerdos comerciales concretos— arrastraron al Euro Stoxx 50 un 1,8% y al FTSE 100 un 1,7%.
El CSI 300 chino lideró el optimismo inicial de la semana con un salto del 1,6% el lunes y un nuevo avance del 1% el miércoles, respaldado por potenciales señales de recuperación de la demanda interna, mejores índices de confianza empresarial y una caída de inventarios en los almacenes de Shanghái.
Pero el impulso no se sostuvo: el jueves el índice cayó un 1,7% debido a una toma de ganancias, y el viernes el pesimismo se extendió a toda la región. Los detalles de la cumbre en Beijing decepcionaron al mercado: no se abordaron los aranceles ni las restricciones a los chips de inteligencia artificial, y Xi Jinping lanzó una advertencia directa sobre las consecuencias de cruzar líneas rojas respecto a Taiwán.
El cobre fue el activo de la semana. Escaló desde los USD $6,48 el lunes hasta un récord intradiario de USD $6,72 el miércoles en el mercado Comex.
Los analistas explicaron el movimiento en clave estructural: los inversionistas comenzaron a tratar al cobre no como un insumo cíclico, sino como un activo estratégico, dadas las crecientes necesidades de infraestructura para inteligencia artificial, energías renovables y electromovilidad, sumadas a restricciones de oferta por escasez de ácido sulfúrico desde Medio Oriente.
No obstante, el viernes, ante la falta de avances geopolíticos concretos en Beijing, el cobre retrocedió cerca de un 5%.
El crudo Brent se mantuvo en niveles elevados toda la semana, sostenido casi exclusivamente por la tensión en el estrecho de Ormuz. Arrancó el lunes en USD $104, escaló hasta USD $107,8 el martes y cerró el viernes en torno a los USD $109, acumulando un avance semanal cercano al 3,5%.
Analistas de Morgan Stanley advirtieron que, de no resolverse el bloqueo antes de fines de junio, el crudo podría escalar hacia el rango de USD $130–USD $150 por barril.
Un dron impactó en un generador eléctrico en las afueras de la central nuclear de Barakah, en los Emiratos Árabes Unidos, sin heridos ni afectación radiológica, pero con consecuencias diplomáticas inmediatas. El incidente dinamitó las negociaciones de paz y llevó a Trump a emitir una advertencia pública a Irán en redes sociales.
Las posturas se volvieron potencialmente irreconciliables: mientras Washington exigía que Irán entregara su programa nuclear y rechazaba pagar compensaciones, Teherán respondió con un pliego de condiciones que incluía alto al fuego en todos los frentes, levantamiento de sanciones, descongelamiento de activos y control permanente del estrecho de Ormuz. Trump calificó la propuesta de "basura" y declaró que el alto al fuego estaba en su momento más débil.
El bloqueo del estrecho desencadenó un fenómeno de acaparamiento preventivo con ribetes inéditos:
Pese a que economistas de la OCDE recomendaron dejar que los altos precios operaran como mecanismo de mercado, más de 50 países optaron por intervenir con controles de precios o recortes de impuestos a los combustibles.
Trump aterrizó en Beijing exigiendo que China se "abriera" a las empresas estadounidenses, acompañado de una comitiva que incluía a Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang.
La cumbre concluyó sin comunicados generales y sin abordar ni los aranceles ni las restricciones a los chips de IA. El único acuerdo concreto fue la compra de aviones Boeing, aunque la cifra final resultó inferior a lo que el mercado anticipaba.
La tensión sobre Taiwán se mantuvo intacta: Xi Jinping lanzó una advertencia directa sobre las consecuencias de una injerencia estadounidense en la isla.
El descontento ciudadano es evidente: un 67% de los estadounidenses rechaza el conflicto armado, la desaprobación a Trump alcanza el 56% y la imagen internacional del país cayó a una valoración neta de -16%.
Para amortiguar el impacto antes de las elecciones de medio término, legisladores de ambos partidos impulsaron la suspensión del impuesto federal a la gasolina —que recauda cerca de USD $2.500 millones mensuales destinados a infraestructura vial—, sumándose a medidas adoptadas en marzo como préstamos de crudo desde la Reserva Estratégica y la suspensión temporal de la Ley Jones para abaratar el transporte marítimo interno.
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