Apertura de Ormuz redefine los mercados: dólar a mínimos, bolsas al alza y petróleo a la baja.

La apertura del estrecho de Ormuz redefinió el mercado. El tipo de cambio acumuló una baja de $19 en su cuarta semana consecutiva a la baja, Wall Street enlazó su racha alcista más larga en más de tres décadas y el petróleo cedió más de un 9% en una sola sesión.
La semana estuvo orquestada, una vez más, por el conflicto en Medio Oriente. Lo que comenzó con presión alcista sobre el dólar y los precios del petróleo —impulsados por el temor a un bloqueo de los puertos iraníes y el estrecho de Ormuz— terminó con una oleada de optimismo global al confirmarse la apertura del paso marítimo para embarcaciones comerciales.
El efecto fue casi instantáneo: el tipo de cambio cerró en $877,79, su nivel más bajo desde fines de febrero; el S&P 500 superó por primera vez la barrera de los 7.100 puntos; y el petróleo Brent bajó cerca de un 9% en la jornada final. En Chile, el IPSA acumuló un avance semanal del 3,3%, impulsado por el retail, la energía y, de forma protagónica, por SQM.
El período arrancó con el tipo de cambio bajando de la barrera psicológica de los $900. La amenaza de bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de la Armada estadounidense activó la búsqueda de activos refugio, empujando al dólar al alza a nivel global. Los inversionistas anticiparon un posible shock energético que afectaría la inflación a nivel internacional.
Sin embargo, esa presión se disipó a medida que avanzaron los días. El cobre anotó un repunte y los datos de inflación al productor en Estados Unidos resultaron más moderados de lo proyectado: el Índice de Precios al Productor (IPP) anotó un alza de sólo 0,5%, frente al 1,1% esperado por el mercado. Esa sorpresa a la baja alivió las expectativas sobre las tasas de interés y quitó soporte al dólar índex a nivel global.
El movimiento más significativo de la semana llegó con el anuncio del canciller iraní Abbas Araghchi, quien confirmó la apertura completa del estrecho de Ormuz para embarcaciones comerciales.
La respuesta del mercado fue inmediata: el dólar cayó $10 en una sola sesión, llevando la paridad a $877,79. En términos semanales, el tipo de cambio acumuló una baja de $19, encadenando su cuarta semana consecutiva a la baja. El premio por riesgo geopolítico que había sostenido al dólar durante semanas se esfumó de forma prácticamente instantánea.
El S&P IPSA cerró la semana sobre los 11.400 puntos, su nivel más alto desde comienzos de febrero. Este impulso inicial vino del sector de retail, centros comerciales y energía: ILC, Embotelladora Andina, Cencosud Shopping y Mallplaza lideraron las ganancias, respaldadas por la expectativa de que el conflicto global no afectaría el consumo interno ni el crecimiento del mercado local.
El fenómeno corporativo más relevante fue la demanda por las acciones de SQM, que en algún momento del período llegó a avanzar más de un 9% en una sola jornada.
Los operadores explicaron el movimiento por una combinación de factores: la percepción de SQM como una acción defensiva frente a las presiones inflacionarias, la aceleración en las expectativas de adopción de vehículos eléctricos en el mercado norteamericano a raíz de la crisis petrolera, y elementos propios de la compañía, como sus eficientes costos de producción y el aumento de su política de dividendos al 50% de las utilidades.
Los últimos días de la semana, el IPSA registró una corrección del 0,4%, atribuida principalmente a una toma de utilidades en SQM-B, que devolvió parte de sus ganancias recientes.
El retroceso fue parcialmente compensado por el buen desempeño de Latam y de una mayoría de las empresas del índice, lo que permitió que el IPSA lograra cerrar la semana con un balance positivo.
En el ámbito corporativo y estatal, uno de los focos de atención fue Codelco. Distintos reportes indicaron que el Gobierno trabaja en los lineamientos iniciales de un plan de apoyo para la cuprífera estatal, que enfrenta desafíos productivos y presiones estructurales de largo plazo.
El mercado sigue de cerca estos movimientos, dado que la situación de Codelco tiene implicancias directas para los ingresos fiscales y el perfil de riesgo soberano de Chile.
El panorama inmobiliario reflejó las tensiones del entorno macroeconómico actual. Las altas tasas hipotecarias siguen frenando la inversión en bienes raíces, al punto de que en varias comunas de alta demanda los ingresos por arriendo ya no cubren el pago de los dividendos hipotecarios.
En ese contexto, el ministro Quiroz apuntó a la construcción como el primer motor de la reactivación económica, comprometiendo metas concretas para la aprobación de megaproyectos en el corto plazo.
Wall Street tuvo una semana histórica, con los tres principales índices cerrando en máximos. Comenzó con una aversión al riesgo derivada de la crisis geopolítica, pero el sector tecnológico salió al rescate: Oracle avanzó cerca de un 13% y Palantir superó el 3%, liderando una reversión de las pérdidas iniciales en los principales índices.
Los grandes bancos de inversión de Wall Street entregaron cifras sólidas: Morgan Stanley subió un 4,5% y Bank of America avanzó un 1,7%, respaldados por un activo nivel de trading a principios de año y por el anuncio de masivas recompras de acciones.
El segundo gran motor del alza fue el alivio macroeconómico, que llegó de la mano de los datos de inflación al productor. El Índice de Precios al Productor (IPP) para la demanda final anotó un alza de solo 0,5% en marzo, ubicándose muy por debajo del 1,1% proyectado por los economistas.
Los resultados más moderados que lo esperado, convenció a los analistas de que las presiones sobre los precios están cediendo de manera efectiva, pese al shock temporal que experimentaron los precios del petróleo por la crisis en Medio Oriente.
Esto ayudó a que los inversionistas consolidaran sus expectativas de que la Reserva Federal pueda mantener una política monetaria más laxa, lo que quitó presión a las tasas de interés y restó fuerza a la cotización del dólar a nivel global.
La confirmación de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán y la apertura del estrecho de Ormuz fueron el factor final, que ayudaría a repuntar el mercado.
El mercado reaccionó con un amplio optimismo luego de que el canciller iraní Abbas Araghchi confirmara la apertura completa del estrecho de Ormuz para todas las embarcaciones comerciales. Este movimiento se profundizó cuando el presidente Donald Trump agradeció públicamente la medida a través de sus redes sociales, asegurando que Irán había accedido a suspender indefinidamente su programa nuclear y subrayó que la mayoría de los puntos de conflicto ya estaban negociados, con reuniones diplomáticas previstas de forma inminente.
Impulsados por la evaporación del riesgo geopolítico y los sólidos fundamentos económicos, los tres principales índices de Nueva York cerraron la semana con ganancias. El S&P 500 hizo historia al quebrar y consolidarse sobre los 7.100 puntos por primera vez. El Nasdaq, por su parte, encadenó 13 sesiones consecutivas al alza, registrando su racha alcista ininterrumpida más prolongada desde 1992.
Las bolsas europeas iniciaron la semana con cautela ante su alta dependencia energética y el temor a un nuevo ciclo de escasez de suministros. La situación cambió con el anuncio de la apertura marítima en Medio Oriente.
El Euro Stoxx 50 cerró con un avance del 2,1% y el FTSE 100 de Londres siguió de cerca ese desempeño, reflejando que el escenario de recesión inflacionaria inducida por la energía había quedado atrás, al menos por ahora.
En Asia, el foco estuvo en China, que reportó un crecimiento del PIB del 5% en el primer trimestre, superando levemente el consenso del mercado. Pese a la sorpresa positiva, los analistas reaccionaron con cautela: el dinamismo estuvo concentrado en los estímulos fiscales y en el sector industrial exportador, mientras que el consumo interno de los hogares continuó mostrando señales de debilidad.
En Japón, el índice Nikkei aprovechó el debilitamiento del yen y el optimismo exportador para anotar avances superiores al 2,4% en el tramo central del período. Sin embargo, los capitales orientales optaron por reducir posiciones hacia el cierre de las operaciones, dejando al índice nipón con un resultado más moderado al final de la semana.
El crudo fue el activo más volátil de la semana. Los futuros del WTI y el Brent se acercaron a la barrera de los USD $100 por barril en los primeros días del período, impulsados por el temor a una paralización logística global.
La situación cambió de manera drástica con la declaración iraní sobre la apertura del estrecho: el Brent cayó cerca de un 9% y el WTI bajó más de un 11%, cerrando por debajo de los USD $84 por barril. El alza por el riesgo geopolítico, que había sostenido los precios durante semanas, comenzó a borrarse en pocas horas.
El cobre registró un desempeño excepcional, con los futuros en el Comex superando los USD $6,15 la libra. El avance estuvo respaldado por sólidos datos industriales tempranos de China y por perspectivas de una baja oferta mundial.
No obstante, expertos advirtieron que los precios podrían enfrentar una corrección hacia fines de año —en torno a los US$5,00 la libra— debido al aumento en los costos operativos de las mineras chilenas tras la restricción china de exportar ácido sulfúrico y al ingreso de nueva producción desde Malasia.
A pesar de que los ánimos del conflicto se moderaron hacia el cierre de la semana, el oro mantuvo una valoración elevada en términos históricos, cotizando en torno a los USD $4.806 la onza.
La mantención de ese nivel refleja que los grandes portafolios institucionales siguen priorizando los metales preciosos como cobertura frente a las dudas sobre el orden comercial global y la durabilidad de los acuerdos diplomáticos que aún deben sellarse de forma definitiva.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.