Dólar en $938, WTI +15,52% e IPSA a 10.888 puntos: claves de los mercados de la semana.

La escalada militar en el estrecho de Ormuz impulsó el precio del petróleo WTI a una ganancia semanal de 15,52%, fortaleció al dólar como activo de resguardo y presionó a la baja a las bolsas globales. Mientras que la publicación del IPC de junio en Estados Unidos —con una baja mensual de 0,4%, la mayor desde abril de 2020— abriría espacio a una postura más flexible de la Reserva Federal hacia el cierre del año.
En Chile, el tipo de cambio cerró la semana en $938,31 y anotó un nuevo máximo para este 2026, con un alza acumulada de un 1,34%. La presión combinó el componente global de aversión al riesgo con posiciones especulativas de inversionistas extranjeros sobre el peso que superaron los US$17.000 millones, el mayor volumen registrado en el año. El IPSA retrocedió un 1,53% y cerró en 10.888,18 puntos, aunque expertos elevaron su precio objetivo para el índice a 12.050 puntos para fines de 2026 e inicios de 2027.
En los mercados internacionales, el sector tecnológico concentró presiones vendedoras: el NASDAQ cedió un 2,90%, IBM retrocedió un 25% tras proyectar resultados inferiores a lo esperado y las bolsas asiáticas reaccionaron ante la desaceleración del PIB chino, que creció sólo un 4,3% en el segundo trimestre, su menor ritmo en tres años. En cuanto al sector bancario, EE.UU. fue la nota positiva de la semana, con Goldman Sachs avanzando un 9% tras publicar resultados históricos.
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El tipo de cambio acumuló un alza semanal de un 1,34% en una semana volátil. Se vio presionado por dos factores importantes: el fortalecimiento global del dólar ante la escalada en Medio Oriente y las posiciones especulativas de inversionistas no residentes contra el peso chileno.
A inicio de semana, la moneda avanzó cerca de $9 y cerró en $934,70, impulsada por el encarecimiento del crudo y la demanda por activos de resguardo. En ese punto, los inversionistas extranjeros acumulaban posiciones contra el peso por sobre los US$17.000 millones, el nivel más elevado del año, ejerciendo una presión alcista sobre el tipo de cambio.
El IPC de junio de Estados Unidos sorprendió a la baja y debilitó al dólar a nivel global, lo que junto a una leve recuperación del cobre permitió al peso recuperar terreno. La divisa retrocedió $7,6 y cerró en $927,10, mientras las posiciones especulativas externas se redujeron parcialmente a US$16.645 millones. Asimismo, el miércoles registró una baja adicional de $1,31, cerrando en $925,79 mientras el mercado asimilaba los datos de actividad económica de China.
El viernes el dólar retomó su tendencia alcista y subió $12,52 para cerrar en $938,31, nivel no registrado desde noviembre de 2025. Algunos analistas atribuyen el movimiento al fortalecimiento global de la divisa ante la mayor aversión al riesgo por la situación en Irán y a la caída del cobre en la jornada.
Los expertos advirtieron que el volumen de posiciones externas, aunque levemente reducido respecto al máximo semanal, sigue siendo suficientemente elevado como para tender a limitar cualquier apreciación significativa del peso en el corto plazo.
El IPSA retrocedió 1,53% en la semana y cerró en 10.888,18 puntos, con montos transados cercanos a los $163.000 millones en las jornadas más activas.
El anuncio de Trump sobre el bloqueo al petróleo iraní marcó la apertura de la semana para el índice, que cedió hasta los 10.928,26 puntos con Latam (-5,18%) y CMPC (-2,8%) entre las acciones más presionadas por su exposición a los costos de combustibles y al comercio internacional.
La publicación del IPC en EE.UU. permitió una recuperación por encima de los 11.000 puntos, liderada por BCI (+3,16%), Vapores (+3,04%) y Copec (+2,52%), aunque el índice no logró sostener ese nivel y cerró la semana en 10.888,18 puntos, en línea con las ventas en los mercados asiáticos y tecnológicos.
El sector eléctrico fue la excepción positiva de la semana. Engie (+1,98%) y Colbún (+1,37%) se beneficiaron de los pronósticos del fenómeno de El Niño: un río atmosférico categoría 4 anticiparía una mayor acumulación en embalses, lo que reduce el costo variable de la generación hídrica. Schwager protagonizó el movimiento intradiario más destacado con un alza de un 7,90%.
BCI Corredora elevó su precio objetivo para el IPSA a 12.050 puntos para fines de 2026 e inicios de 2027, basándose en un crecimiento esperado de un 19,8% en las utilidades por acción, concentrado en SQM, Copec, Banco de Chile y Latam.
La corredora ponderó tres metodologías: el modelo Bottom Up —que representa el 40% del cálculo— apunta a 12.835 puntos al estimar el valor presente de los flujos proyectados hacia 2027; el modelo Risk Premium, que compara el retorno de acciones versus bonos del Estado con un premio exigido de 5,1%, arroja 11.302 puntos; y el modelo Top Down proyecta 11.677 puntos en el escenario base, cifra que escalaría a 12.432 de aprobarse la ley miscelánea.
El Ministerio de Hacienda presentó el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre con una revisión a la baja en el crecimiento económico. El Gobierno recortó en tres décimas su estimación de PIB para 2026, situándola levemente por encima del rango del Banco Central (1% a 1,75%), y redujo sus proyecciones para el PIB minero y la demanda interna.
La inflación proyectada quedó en un promedio de un 3,6% para diciembre. El déficit fiscal se estimó en 2,6% del PIB, con la deuda bruta escalando al 42,7% en 2026 y proyecciones que la ubican sobre el 45% a partir de 2029. El ajuste incluyó un recorte de gasto adicional de US$790 millones, que se suma a los US$2.000 millones ya ajustados a comienzos de año.
De aprobarse la ley miscelánea, el Ejecutivo proyecta un crecimiento de un 3,7% del PIB para 2027, con la inversión escalando un 8,4%. Bank of America estimó una aceleración del 3%, impulsada por medidas pro-inversión como la invariabilidad tributaria escalonada y la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%.
La alerta más relevante del período provino de Bank of America en relación al mercado laboral. El desempleo alcanzó el 9,4%, el nivel más alto desde mediados de 2021, con 981.315 personas desocupadas.
El banco atribuyó el deterioro a factores estructurales: el aumento del salario mínimo de $539.000 a $553.000 y la reducción de la jornada laboral a 42 horas, vigente desde abril, habrían elevado la Tasa de Desempleo No Aceleradora de la Inflación (NAIRU) desde el 7% histórico hasta cerca del 8%.
Esta dinámica podría presionar al Banco Central a reducir la tasa de interés si el empleo no muestra una recuperación. En respuesta, el Gobierno anunció un fondo de $50.000 millones para la creación de 50.000 empleos antes de octubre.
El S&P 500 cedió 1,55% en la semana y el NASDAQ retrocedió un 2,90%, presionados principalmente por el sector tecnológico y de semiconductores.
Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC) superó las expectativas de ventas y elevó su gasto de capital proyectado hasta 2027 en línea con la expansión de la inteligencia artificial, pero el mercado respondió con ventas generalizadas en la cadena de valor de los chips. A las caídas de los ADR de TSMC se sumaron Micron (-8%), Intel (-6%), Seagate (-5%), AMD (-4%) y Nvidia.
Entre las noticias corporativas, IBM registró la mayor caída de la semana con un retroceso de un 25% tras advertir que sus utilidades serían inferiores a las esperadas por una débil demanda en software e infraestructura. Asimismo, Netflix cedió al proyectar una desaceleración en el crecimiento de ingresos por segundo trimestre consecutivo.
En el área de la IA, Google (Alphabet) retrocedió un 4,4% luego del anuncio del retraso en el lanzamiento de Gemini 3.5 Pro. SpaceX cayó por primera vez por debajo de su precio de oferta pública inicial, cotizándose a US$132, frente a los US$135 de salida y US$225 en su máximo histórico, tras reportar pérdidas netas de US$4.900 millones el año pasado. La compañía acumularía un retroceso de un 13% desde que entró en el Nasdaq 100.
Durante la semana, las acciones de Apple recuperaron terreno al conocerse que la compañía negocia la compra de chips a la firma china CXMT, actualmente en lista de restricción, y que presentó acciones legales contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales a través de ex empleados. Por un momento, Apple superó a Nvidia en capitalización bursátil y se aproximó a los US$5 billones.
Además, el mercado valoró que la empresa destine sólo un 2,5% de sus ventas en 2026 a inversión en inteligencia artificial, frente al 39% que asignan los grandes operadores de infraestructura en la nube. Sin embargo, no todo fue color de rosas para la marca, el aumento de hasta 20% en los precios de iPad y Mac, motivado por el alza en los costos de memoria para IA, generó una reacción negativa inicial que logró revertirse durante la semana.
Goldman Sachs lideró las ganancias del sector financiero con un avance de un 9% tras publicar resultados históricos. De la misma manera, JPMorgan y Bank of America avanzaron más de un 2% luego de reportar sólidos balances trimestrales.
El dato macroeconómico más relevante de la semana fue el IPC de junio en EE.UU. que cayó 0,4% mensual, su mayor descenso desde abril de 2020, y se ubicó en 3,5% anualizado, frente al 4,2% de mayo y la proyección de 3,8%. Mientras que la inflación subyacente cedió al 2,6%.
Esta baja se explicó principalmente por una caída de un 5,7% en los costos de energía, junto a la moderación en servicios: la vivienda subió apenas un 0,1% y el transporte cayó un 0,3%. Además, el Índice de Precios al Productor (IPP) retrocedió 0,3% en junio.
Antes de la publicación del dato, el mercado asignaba una probabilidad de entre un 35% y 42% a una nueva alza de tasas en la reunión de julio de la Reserva Federal. La sorpresiva moderación en los precios redujo esa probabilidad a un rango de entre 10% y 17%, al evidenciar que la inflación cedía por sus propios fundamentos sin necesidad de una intervención adicional.
El dato también postergó el calendario de expectativas para los próximos movimientos de la Fed. Los operadores desplazaron su estimación para el próximo ajuste de un cuarto de punto desde octubre hasta diciembre, lo que amplió el margen de maniobra de la institución para el resto del año. En paralelo, las probabilidades de un movimiento en la reunión de septiembre retrocedieron desde niveles superiores al 90% a un rango de entre 63% y 70%.
Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Fed, realizó su primera presentación ante las comisiones bancarias del Senado y la Cámara de Representantes. Durante ella mantuvo un tono restrictivo, describió la inflación como un "impuesto para el pueblo y las empresas" y señaló que el FOMC no tolerará que se mantenga elevada de forma persistente. Frente al buen dato del IPC, descartó una lectura triunfalista y anunció la creación de cinco grupos de trabajo para reformar aspectos clave de la conducción monetaria, en lo que el mercado interpretó como una señal de firme orientación institucional.
Las bolsas asiáticas registraron caídas relevantes, presionadas por la desaceleración de China y el cierre forzado de posiciones apalancadas en el sector tecnológico. El índice Nikkei de Japón retrocedió un 4,03% el viernes y la bolsa de Taiwán cedió un 6% en la misma jornada.
La economía de China creció un 4,3% en el segundo trimestre, su ritmo más lento en tres años. El resultado respondió al exceso de capacidad industrial, la contracción de la inversión inmobiliaria —que retrocedió un 18% en el primer semestre— y la sustitución de empleo administrativo por sistemas de inteligencia artificial.
Por su parte, en Corea del Sur, las pérdidas se amplificaron por el cierre forzado de posiciones apalancadas que habían financiado inversiones en tecnológicas.
La startup china Moonshot presentó Kimi K3, descrito como el modelo de inteligencia artificial de código abierto de mayor escala disponible a la fecha, y señaló que su desempeño rivaliza con los desarrollos de OpenAI y Anthropic. El lanzamiento generó interrogantes entre los inversionistas sobre la sostenibilidad de las cuantiosas inversiones en infraestructura de inteligencia artificial de las compañías occidentales.
El WTI acumuló una ganancia semanal de 15,52%, mientras el Brent se aproximó a los US$90 por barril con un avance semanal cercano al 13%.
La escalada entre Estados Unidos e Irán determinó el comportamiento del crudo. Tras el término del alto al fuego del mes anterior, EE.UU. ejecutó seis jornadas consecutivas de bombardeos sobre infraestructura iraní con el objetivo de reducir la capacidad operativa de Teherán en el Golfo Pérsico.
Trump anunció el restablecimiento del bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y propuso inicialmente un peaje del 20% a los buques que cruzaran la vía, medida que retiró ante la volatilidad que generó en los mercados.
Irán respondió con ataques a infraestructura aliada en la región: bombardeó sistemas de radar y aeronaves estadounidenses en Qatar, una planta desalinizadora y una central eléctrica en Kuwait, y un buque petrolero cerca de su principal terminal de exportación.
Teherán declaró el bloqueo de Ormuz como una condición inaceptable y emitió instrucciones a los rebeldes hutíes de Yemen para que cerraran el estrecho de Bab el-Mandeb ante nuevos ataques a su infraestructura energética. Frente a esto, los analistas advirtieron que la clausura simultánea de ambas rutas elevaría el precio del crudo a niveles cercanos a los US$200 por barril.
El encarecimiento del petróleo reabrió el debate sobre la inflación en los mercados. Aunque el IPC de junio en EE.UU. mostró una baja relevante, el alza en los precios de la energía amenazaría con revertir parte de ese progreso y acotar el margen de maniobra de los bancos centrales en la segunda mitad del año.
El cobre cerró la semana con una variación negativa de un 0,22%, aunque su recorrido fue volátil. En los primeros días, el metal subió hasta US$6,36 la libra, su nivel más alto en tres semanas, apoyado por indicios de escasez de oferta y ante los temores de una interrupción del suministro producto de la escalada en Medio Oriente.
Sin embargo, la tendencia se revirtió hacia el cierre de la semana. Después de la publicación del PIB de China del segundo trimestre, donde se estipulaba que tuvo un crecimiento de apenas un 4,3%. Esto redujo las expectativas de demanda futura para el cobre y lo llevó a cerrar el viernes en US$6,26 la libra, con una baja diaria de un 1,17%.
La caída del cobre tuvo consecuencias directas sobre el tipo de cambio local. Esto se debe a que un precio alto del cobre opera históricamente como soporte para el peso chileno, al retroceder hasta US$6,22, perdió esa capacidad y dejó a la moneda local más expuesta a la apreciación global del dólar, factor que contribuyó al cierre del tipo de cambio en $938,31 el viernes.
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