Mercados al cierre de la semana: corrección local y giro global por inflación

IPSA corrige tras récord, dólar estable y Wall Street repunta por menor inflación.

Francisca Valenzuela
Francisca Valenzuela
Tokio, Japon

Panorama Nacional

Mercado Nacional (IPSA)

La Bolsa de Santiago vivió una semana de emociones, operando bajo la clásica lógica de los mercados conocida como “comprar con el rumor y vender con la noticia”. La semana comenzó con una fuerte euforia tras la confirmación de la victoria presidencial de José Antonio Kast, lo que llevó al índice IPSA a marcar un récord histórico cercano a los 10.500 puntos durante la mañana del lunes.

Este escenario político ya había sido incorporado en los precios por los inversionistas semanas antes. Ante ello, el mercado reaccionó con una rápida toma de utilidades, generando caídas consecutivas durante el lunes, martes y miércoles.

No obstante, las caídas observadas el martes y miércoles no respondieron únicamente a una toma de utilidades a nivel local. El IPSA también se vio afectado por un claro efecto contagio proveniente del mercado internacional.  

En Asia, los mercados retrocedieron ante la expectativa de un alza de tasas en Japón y la publicación de débiles datos de consumo en China. En paralelo —y con un impacto aún mayor—, Wall Street operó con fuertes caídas luego de que la tasa de desempleo en Estados Unidos subiera al 4,6%, reavivando los temores de una desaceleración económica o una posible recesión. Este entorno de aversión al riesgo se trasladó a los mercados emergentes, llevando a la bolsa chilena a caer en línea con sus pares regionales.

Hacia el viernes el panorama cambió: un mayor optimismo global permitió al índice repuntar un 1,1% en la última sesión, impulsado por acciones de alto peso como Itaú, Falabella y Latam.

A pesar de este rebote final —que permitió recuperar el nivel de los 10.300 puntos—, el IPSA cerró la semana con un retroceso acumulado de 0,9%. Esto refleja que el mercado ahora necesita validar sus expectativas con medidas económicas concretas del próximo gobierno, más allá del resultado electoral.

Dólar en Chile

El tipo de cambio vivió una semana marcada por una alta volatilidad, aunque finalmente cerró prácticamente en el mismo nivel donde comenzó. El dólar terminó el viernes en $912,1, con una variación marginal respecto a la semana anterior. 

Durante los primeros días, se mantuvo relativamente estable en torno a los $915, resistiendo la presión bajista que, en teoría, debió generar el  triunfo presidencial de José Antonio Kast.

El movimiento más significativo se produjo hacia el cierre de la semana. El jueves, el dólar cayó hasta la zona de los $910, presionado por datos de inflación en Estados Unidos que debilitaron a la moneda norteamericana a nivel global, junto con un fortalecimiento interno del peso chileno, apoyado por el mensaje de mayor solidez económica entregado en el Informe de Política Monetaria (IPoM).

El viernes, el dólar llegó a rozar los $908, niveles que no se observaban desde octubre de 2024.  Esta caída reflejó el impacto positivo de los datos conocidos durante la semana: una inflación más baja en Estados Unidos, expectativas de futuras bajas de tasas y un escenario local más favorable. 

A esto se sumó el buen desempeño del cobre, que subió un 0,9% en la jornada hasta los US$5,39 la libra, junto con el fortalecimiento general de las monedas emergentes, factores que impulsaron al peso chileno.

Analistas del mercado, sostienen que el dólar podría seguir con una tendencia a la baja en el mediano plazo: Con el cobre cerca de máximos históricos y el precio del petróleo por debajo de los US$60 el barril, la economía chilena enfrenta un escenario de mayor entrada y menor salida de dólares. 

Cobre

El principal producto de exportación de Chile volvió a ser un soporte clave para la economía local. El cobre se vio beneficiado por un dólar más débil a nivel internacional y por expectativas favorables de demanda.

Hacia el cierre del viernes, su precio en la Bolsa de Metales de Londres subió un 0,9%, cotizando en torno a los US$5,39 la libra. Este nivel lo deja muy cerca de sus máximos históricos de US$5,42 alcanzados previamente, una señal positiva tanto para las cuentas fiscales como para las proyecciones de ingresos del país en el próximo ciclo.

Tasa de Política Monetaria (TPM)

En materia de política monetaria, el Banco Central de Chile actuó en línea con lo esperado por el mercado. En su última reunión del año, se anunció un recorte de 25 puntos base en la Tasa de Política Monetaria.

Más allá del ajuste, lo relevante fue el mensaje entregado en el IPoM de diciembre: la autoridad proyecta que la inflación convergerá al 3% antes de lo previsto y mejoró sus perspectivas de crecimiento e inversión para 2026. 

Esto refuerza la expectativa de nuevas bajas de tasas, aunque probablemente a un ritmo gradual, con el mercado anticipando el próximo movimiento hacia marzo de 2026.

Panorama Internacional

Mercado estadounidense

Wall Street vivió una semana marcada por la volatilidad. Durante los primeros cuatro días, predominó el nerviosismo, llevando a índices como el S&P 500 y el Nasdaq  a números negativos. 

Por otro lado, existían algunas alarmas en torno a una posible recesión tras la entrega de los datos laborales: La tasa de desempleo en Estados Unidos subió al 4,6% en noviembre, alcanzando su nivel más alto en cuatro años. A esto se sumó un crecimiento de los salarios más débil de lo esperado y revisiones a la baja en las nóminas de empleo. 

Este deterioro del mercado laboral, agravado por la ausencia de datos de octubre debido al cierre parcial del gobierno, alimentó el temor a un enfriamiento más brusco de la economía estadounidense.

La inflación cambió el ánimo del mercado

El panorama cambió el jueves con la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La inflación de noviembre sorprendió de forma positiva al mercado, ya que se registró un aumento sólo del 2,7% anual, muy por debajo del 3,1% que se esperaba. Aún más relevante, la inflación subyacente cayó a 2,6%, su nivel más bajo desde el año 2021, reforzando la percepción de que las presiones inflacionarias están cediendo. 

Si bien algunos miembros de la Reserva Federal advirtieron que esta cifra podría estar influida por factores técnicos y descuentos estacionales, el mercado interpretó los datos como una señal clara de que la Fed tendría margen para avanzar con recortes de tasas más agresivos durante 2026.

Al cierre de semana, regresó el apetito al riesgo

Este cambio en las expectativas permitió frenar la racha de pérdidas acumuladas a inicios de la semana y marcó un giro en el ánimo del mercado. El apetito por riesgo regresó con fuerza y se canalizó principalmente hacia las acciones tecnológicas, que reaccionan de manera más sensible a las perspectivas de bajas de tasas de interés.

Esto se debe a que las compañías tecnológicas —especialmente las que integran el Nasdaq— son consideradas acciones de crecimiento, cuyo valor depende en gran medida de las ganancias futuras. Cuando el mercado comienza a anticipar recortes de tasas, esas utilidades proyectadas adquieren un mayor valor presente, haciendo que este tipo de acciones resulte particularmente atractivo tras un dato de inflación favorable.

El impacto de este cambio de psicología fue evidente en los resultados. Wall Street logró cortar una racha de cuatro sesiones consecutivas de caídas, con el Nasdaq liderando la recuperación al subir más de un 1% en la jornada. El rebote fue lo suficientemente potente como para arrastrar al resto de los mercados globales, permitiendo que los principales índices borraran gran parte de las pérdidas acumuladas durante el episodio de nerviosismo inicial.

Mercado asiático

Asia vivió una semana compleja, marcada por un punto de inflexión histórico en Japón. El Banco de Japón decidió elevar su tasa de interés de corto plazo hasta el 0,75%, alcanzando niveles no vistos desde 1995, en un intento por avanzar en la normalización de su política monetaria. 

Si bien el mercado anticipaba este ajuste, la falta de una orientación clara respecto a futuros movimientos generó una reacción contraintuitiva. En lugar de fortalecerse, el yen se depreció con fuerza, cayendo cerca de un 1,2% el viernes, mientras que el rendimiento de los bonos japoneses a 10 años alcanzó el 2% por primera vez desde 1999.  

En este contexto, el índice Nikkei de Tokio cerró la semana con una caída acumulada del 2,6%. El retroceso estuvo explicado tanto por datos económicos internos más débiles como por la presión inicial sobre las acciones tecnológicas globales, que afectó especialmente a los mercados asiáticos a comienzos de la semana.

Por su parte, en China las ventas minoristas crecieron apenas un 1,3% interanual, una cifra particularmente débil para una economía acostumbrada a tasas de expansión mucho más altas. En la práctica, este dato confirma que el consumidor chino está postergando el gasto y privilegiando el ahorro.

La fragilidad del consumo interno encendió las alertas, ya que evidencia que la recuperación económica posterior a la pandemia no está logrando sostenerse de forma autónoma. 

Frente a este escenario, durante el lunes y martes, los inversionistas redujeron su exposición a la renta variable. Como resultado, los principales índices de la región registraron retrocesos relevantes: el CSI 300 de China continental y el Hang Seng de Hong Kong cayeron cerca de un 1,5% al inicio de la semana, contagiando negativamente al resto de los mercados emergentes.

Paradójicamente, lo que comenzó como una señal negativa terminó sentando las bases del repunte hacia el cierre de la semana. Tras confirmarse la debilidad del consumo, los inversionistas comenzaron a anticipar que el gobierno chino no se quedará al margen y que podría verse forzado a implementar nuevas medidas de apoyo, ya sea a través de inyecciones de liquidez o recortes de tasas de interés.

Esta expectativa de estímulos, sumado a la mejora del rendimiento semanal en Estados Unidos, permitió que las bolsas chinas se recuperaran. El miércoles, el CSI 300 rebotó con fuerza, avanzando un 1,8%, mientras que el viernes el Hang Seng cerró con un alza del 0,8%.  

Mercado europeo

En Europa, el ánimo de los inversionistas mostró una mayor resiliencia frente a la volatilidad global. El índice Euro Stoxx 50 cerró la semana en números verdes, logrando desacoplarse parcialmente del pesimismo inicial observado en Estados Unidos y reflejando una postura más defensiva, pero estable, de los mercados del continente.

El principal protagonista fue el Reino Unido. El índice FTSE 100 se consolidó como el gran ganador de la región, avanzando un 2,6% en la semana. Este desempeño estuvo directamente impulsado por la decisión del Banco de Inglaterra de recortar su tasa de interés referencial en 25 puntos base, desde 4,0% a 3,75%, en línea con lo que anticipaba el mercado.

Si bien la votación al interior del banco central fue estrecha —con cinco votos a favor y cuatro en contra—, el recorte fue suficiente para inyectar liquidez y reforzar la confianza en la economía británica. 

A ello se sumó la confirmación de una caída inesperada en la inflación local, lo que fortaleció la percepción de que existe margen para una política monetaria más expansiva. Gracias a este contexto, tanto las acciones como los bonos del Reino Unido lograron alcanzar una mayor solidez frente a la incertidumbre global, destacando frente a los demás índices europeos.

Oro y petróleo

En el mercado de materias primas, el oro reafirmó su rol como activo refugio. En medio de la incertidumbre asociada al empleo y la inflación en Estados Unidos, el metal se mantuvo estable, cotizando en torno a los US$4.387 por onza.

Esta estabilidad refleja que, pese al mayor apetito por riesgo en las acciones, los inversionistas continúan viéndolo como un instrumento de defensa cuando hay dudas sobre el crecimiento económico global. 

En paralelo, el petróleo Brent cayó por debajo de los US$60 por barril debido a preocupaciones sobre la demanda, un factor que, paradójicamente, contribuye a moderar la inflación a nivel global.

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