Volatilidad global, dólar al alza y bolsa chilena en su peor mes desde octubre.

La última semana de febrero dejó un panorama marcado por la volatilidad financiera, el deterioro del mercado laboral y un entorno internacional cada vez más desafiante. El dólar repuntó con fuerza hacia el cierre, la bolsa chilena registró su peor mes desde octubre de 2023 y los mercados globales oscilaron entre la euforia tecnológica y la aversión al riesgo, mientras las materias primas reaccionaron a tensiones geopolíticas y a la reactivación asiática.
En paralelo, la economía local evidenció un arranque débil de 2026, con mayor informalidad laboral y bajo crecimiento, en un contexto donde el nuevo Gobierno deberá enfrentar presiones externas y desafíos internos simultáneamente.
El dólar inició la semana sin grandes variaciones y cerró estable en $867,1. Esta aparente calma respondió a la segunda semana festiva por el Año Nuevo Lunar en China, ya que se transaron menos montos de los usuales.
Sin embargo, se reanudaron las operaciones en China continental, lo que provocó un salto de 2,3% en el precio del cobre, acercándolo a los USD $6 por libra. Esto provocó que el dólar retrocediera $5,5 hasta los $861,5. A su vez, los mercados comenzaron a asimilar con mayor calma el nuevo escenario arancelario y Wall Street mostró algunas señales de recuperación. La tendencia bajista continuó el miércoles, con el tipo de cambio cerrando bajo los $860, específicamente en $857,2.
El jueves Nvidia reportó resultados y proyecciones trimestrales superiores a las esperadas, aunque no se logró despejar las dudas sobre la rentabilidad y sostenibilidad de la Inteligencia Artificial. Esto provocó que inversionistas migraran hacia activos de refugio, entre ellos el dólar que subió $9,5 y cerró en $866,8.
El viernes, el peso chileno fue la moneda emergente con peor desempeño durante la jornada. El dólar subió $6,6, cerrando la semana en $873,4. Esto se debió a la aversión al riesgo internacional, un aumento de las tensiones geopolíticas con Irán y los datos de inflación en Estados Unidos que sorprendieron al alza. En el plano local, las cifras económicas débiles también presionaron a la moneda: la tasa de desempleo subió a 8,3% y los indicadores sectoriales anticiparon un Imacec por debajo de lo esperado.
El comportamiento del mercado accionario chileno estuvo marcado por una verdadera “montaña rusa”. El S&P IPSA comenzó la semana con un sólido impulso alcista que se extendió hasta el miércoles, pero terminó enfrentando un revés entre jueves y viernes, que lo llevó a cerrar el mes con una caída acumulada de 4,8%, rompiendo una racha de seis meses consecutivos al alza.
El lunes, pese a que las bolsas internacionales retrocedieron ante la incertidumbre comercial generada por las intenciones de Donald Trump de elevar los aranceles globales al 15%, la plaza local logró desmarcarse del pesimismo externo.
El IPSA avanzó 0,6% hasta los 10.923,25 puntos, impulsado principalmente por el sector retail y operadores de centros comerciales. Destacaron Mallplaza (+7,3%), Cenco Malls (+4,5%), Cencosud (+3,9%) y Falabella (+2,8%), favorecidos por una caída generalizada en las tasas de interés.
La jornada estuvo marcada, además, por bajos montos transados, debido al feriado del Año Nuevo Lunar en China, lo que redujo la actividad en los mercados globales.
El martes, el índice obtuvo ganancias con un nuevo avance de 0,6%, quedando al borde de los 11.000 puntos (10.991,76). El mercado local se acopló a la recuperación de Wall Street y recibió el impulso adicional del cobre, que volvió a aproximarse a los US $6 por libra.
Las alzas fueron lideradas por SQM-B (+3,2%), Colbún (+2,7%), Bci (+2,4%) y Enel Chile (+1,8%). Analistas subrayaron que las valorizaciones de las compañías del IPSA continuaban siendo atractivas en términos históricos, lo que incentivó nuevas posiciones compradoras.
El miércoles se alcanzó el punto más alto de la semana. El IPSA saltó 1,3% hasta los 11.133,28 puntos, encadenando su cuarta sesión consecutiva de avances. La gran protagonista fue SQM-B, que repuntó 4,6% tras la reactivación de flujos desde China y la noticia de que Zimbabwe —principal productor africano de litio— suspendió sus exportaciones del mineral, impulsando los precios del denominado “oro blanco”.
La jornada también destacó por elevados volúmenes de transacción (en torno a $210 mil millones), anticipando la inminente publicación de resultados corporativos y el rebalanceo de índices.
El jueves se quebró la racha alcista. El IPSA retrocedió 0,8% hasta los 11.049,69 puntos, arrastrado por el deterioro en Wall Street. Aunque Nvidia reportó resultados superiores a las expectativas del mercado, no logró disipar las dudas sobre la sostenibilidad del boom de la Inteligencia Artificial. El optimismo dio paso a una mayor cautela, afectando a los mercados globales. En la plaza local, las mayores caídas correspondieron a Vapores (-4%), CMPC (-3,7%) y Quiñenco (-3,3%).
El viernes se produjo una fuerte liquidación que terminó por hundir al mercado. El IPSA cayó 1,6% y cerró en 10.877,74 puntos. El movimiento se vio exacerbado por el rebalanceo de los índices MSCI, que generó un monto transado cercano a los $640 mil millones, incentivando tomas de utilidades y ajustes de portafolio. El castigo se concentró en retail y banca: Cencosud (-6%), Cenco Malls (-5,2%), Itaú (-4,6%), Bci (-2,8%) y Banco de Chile (-2,7%) lideraron los descensos.
El mal desempeño se explica por acontecimientos locales e internacionales. A nivel global, los inversionistas se inclinaron por activos de refugio ante las dudas sobre el sector tecnológico y el avance de la inteligencia artificial; los datos de inflación en Estados Unidos; y las tensiones geopolíticas entre EE.UU. e Irán. En el ámbito local, las cifras económicas tampoco ayudaron. La tasa de desempleo subió a 8,3% y los débiles indicadores sectoriales anticiparon un Imacec por debajo de las expectativas.
Con este escenario, la bolsa chilena cerró febrero con una caída mensual de 4,8%, su peor desempeño desde octubre de 2023, evidenciando la sensibilidad del mercado local frente a shocks externos y señales de desaceleración interna.
Las cifras publicadas por el INE confirmaron que la economía chilena comenzó el año con escaso impulso y con un mercado laboral que pierde calidad.
Aunque se crearon nuevos puestos de trabajo, la tasa de desocupación escaló hasta 8,3% porque la fuerza laboral —personas que salieron activamente a buscar empleo— creció a un ritmo mayor (1,4%) que los empleos disponibles (1,2%).
El problema de fondo, sin embargo, es la precarización. Mientras los empleos formales prácticamente se estancaron (0,3% de crecimiento), los informales aumentaron 3,2%, elevando a cerca de 2,5 millones las personas que trabajan sin contrato ni protección social.
La Región del Biobío continúa mostrando el cuadro más complejo del país. Por sexto mes consecutivo lidera el desempleo nacional con una tasa de 9,7%. Un fenómeno adicional genera inquietud: ante la pérdida de empleos masculinos, muchas mujeres están saliendo al mercado laboral para complementar ingresos familiares, pero lo hacen mayoritariamente en condiciones precarias, ya sea como trabajadoras por cuenta propia o asalariadas sin contrato.
Las perspectivas de actividad tampoco son alentadoras. Se proyecta que el Imacec de enero registre una expansión cercana al 1%, reflejo de un desempeño dispar entre sectores.
La manufactura anotó su mayor caída desde junio de 2024 (-3,8%) y la minería continúa en terreno negativo, contrarrestando el mejor dinamismo observado en el comercio. Analistas advierten que el país enfrenta limitaciones estructurales que dificultan retomar una senda de crecimiento más robusta.
El escenario político y externo añade una capa adicional de complejidad para el país y para la administración entrante.
El nuevo Gobierno de José Antonio Kast deberá enfrentar una decisión estratégica respecto de la inversión extranjera. Desde Estados Unidos existe presión para que Chile implemente un sistema de revisión (“screening”) de capitales extranjeros, particularmente aquellos provenientes de China.
La discusión se reactivó a propósito del proyecto de un cable submarino impulsado por capitales chinos. El dilema es delicado: reforzar estándares de seguridad nacional sin generar señales que desalienten la llegada de inversión extranjera.
En el plano interno, destacó el fichaje del abogado Fernando Barros, quien dejó su estudio jurídico tras casi cuatro décadas para integrarse al Comité de Seguridad del nuevo Gobierno. Su primera misión será viajar a Miami para reunirse con autoridades estadounidenses y coordinar estrategias conjuntas contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Como contrapeso a las noticias negativas, el avance del Complejo Fronterizo Pichachén —que conectará la Región del Biobío con Neuquén, en Argentina— alcanzó 72%. El proyecto es visto como una posible palanca para reactivar el comercio regional en una zona especialmente golpeada por el desempleo.
El mercado internacional vivió una semana de alta volatilidad, moviéndose al ritmo de tres grandes ejes: la incertidumbre comercial en Estados Unidos, las crecientes dudas sobre la sostenibilidad del boom de la Inteligencia Artificial (IA) y datos inflacionarios que sorprendieron al alza.
El resultado fue un cierre de mes dispar entre regiones, con Wall Street en rojo, Europa resiliente y Asia mostrando contrastes relevantes.
La principal plaza bursátil del mundo registró fuertes contrastes que terminaron por arrastrarla a un cierre mensual negativo.
La semana comenzó con caídas relevantes tras el revés judicial al régimen arancelario de Donald Trump y su posterior impulso a un arancel global del 15%, lo que reactivó la incertidumbre comercial.
A ello se sumó un informe que alertó sobre posibles desequilibrios financieros derivados del auge de la IA. El Dow Jones retrocedió 1,7% y el Nasdaq cayó 1,1%, en una jornada marcada por la aversión al riesgo.
El mercado logró recomponerse durante las siguientes dos sesiones. El rebote estuvo apoyado por sólidos resultados corporativos en el sector retail —con Home Depot entre los destacados— y un dato de confianza del consumidor mejor a lo esperado.
El miércoles las ganancias se extendieron en un clima de expectación absoluta por la publicación de resultados de Nvidia, considerada el termómetro del ciclo tecnológico ligado a la IA.
Pese a que Nvidia superó las estimaciones del mercado, sus cifras no convencieron plenamente a los inversionistas respecto de la rentabilidad de las millonarias inversiones en IA. Las acciones tecnológicas corrigieron con fuerza y el Nasdaq volvió a caer más de 1%.
El viernes el escenario se deterioró aún más tras conocerse que el Índice de Precios al Productor (IPP) subió 0,5% mensual, por sobre lo esperado (0,3%). El dato reavivó las preocupaciones inflacionarias y redujo el apetito por riesgo, activando una “huida hacia activos más seguros” (flight to quality) y elevando la demanda por bonos del Tesoro estadounidense.
En contraste con el pesimismo de Wall Street, los mercados europeos mostraron mayor solidez y cerraron febrero con avances significativos. El FTSE 100 de Londres fue el gran protagonista, marcando sucesivos récords históricos durante la semana y acumulando un alza mensual de 6,7%.
Por su parte, el Euro Stoxx 50 también alcanzó nuevos máximos a mitad de semana. Si bien retrocedió un poco hacia el viernes por el deterioro del clima global, logró cerrar el mes con una ganancia acumulada de 3,2%.
Europa evidenció así una dinámica propia, menos expuesta al ruido tecnológico estadounidense y favorecida por flujos de inversión que buscaron diversificación geográfica.
El índice Nikkei registró un desempeño sobresaliente, alcanzando nuevos máximos históricos y posicionándose entre los mejores del mundo, con un avance mensual superior al 10% en febrero. El impulso respondió a expectativas de mayor dinamismo corporativo y flujos internacionales hacia renta variable japonesa.
El martes, los mercados de China continental reanudaron operaciones tras las festividades del Año Nuevo Lunar. La reapertura reactivó la demanda física y especulativa por materias primas, impulsando con fuerza los precios del cobre y del litio.
Sin embargo, el principal índice accionario chino (CSI 300) mostró un desempeño más moderado y cerró el mes en terreno prácticamente neutral, reflejando un mercado aún cauteloso frente al contexto global.
La semana en el mercado de commodities estuvo marcada por la volatilidad internacional y un claro cambio en el apetito por riesgo. Mientras el oro y la plata reforzaron su rol como activos de refugio, el cobre mostró fundamentos sólidos apoyados en Asia y el petróleo volvió a reaccionar ante el aumento de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Los metales preciosos volvieron a posicionarse como destino natural de los flujos defensivos. El lunes, en medio de la incertidumbre arancelaria en Estados Unidos, el oro subió 2% y la plata avanzó 3,4%, reflejando una primera ola de búsqueda de cobertura ante la volatilidad financiera.
El miércoles, el oro mantuvo su trayectoria alcista, mientras que la plata destacó con un salto superior al 4%, consolidándose como el metal con mejor desempeño relativo de la semana.
El viernes, tras la publicación de datos inflacionarios superiores a lo esperado y el deterioro del ánimo en Wall Street, se activó nuevamente el fenómeno de “flight to quality”. La demanda por activos seguros benefició especialmente a la plata, que amplificó sus ganancias en un entorno de alta sensibilidad global.
El cobre tuvo una semana mayoritariamente positiva, impulsada por la reactivación del mercado chino. El lunes registró una leve caída de 0,8%, pero el martes revirtió con fuerza y saltó 2,3%, alcanzando los US$ 5,98 por libra. El movimiento respondió al regreso de las operaciones en China continental tras el receso por el Año Nuevo Lunar y a la reactivación de la demanda física.
Los analistas destacaron que el alza no sólo respondió a factores coyunturales, sino también a fundamentos de largo plazo vinculados a la expansión de centros de datos asociados a la Inteligencia Artificial y al proceso global de transición energética.
El miércoles el metal consolidó sus avances con un incremento cercano al 0,9%, cerrando en torno a los US$ 6,05 por libra. Tras una leve corrección de 0,5%, el viernes volvió a subir 0,5% y terminó la semana en US$ 6,04, luego de que el Politburó chino reafirmara su intención de impulsar la demanda interna.
El mercado del petróleo vivió una escalada de tensión que fue intensificándose durante la semana hasta detonar con fuerza el fin de semana. A mitad de semana, el impulso alcista enfrentó una prueba relevante tras conocerse un aumento mayor al esperado en los inventarios de crudo en Estados Unidos. Aunque el dato moderó momentáneamente las presiones, los precios lograron sostenerse sobre los US $70 por barril, apoyados en la tensión geopolítica producto de las reiteradas críticas de Donald Trump hacia el régimen iraní.
El viernes, las señales de riesgo comenzaron a materializarse. El crudo Brent repuntó 2,5% y cerró en torno a los US $72,5 por barril. Las embajadas de Estados Unidos en Medio Oriente activaron protocolos de seguridad extraordinarios, mientras medios estatales iraníes endurecieron su postura al señalar que no permitirían la salida de uranio enriquecido del país, elevando la tensión diplomática.
La situación escaló definitivamente el domingo. En las operaciones extrabursátiles, los precios reaccionaron con fuerza ante la intensificación del conflicto militar en la región: el West Texas Intermediate (WTI) subió cerca de 9% y el Brent saltó alrededor de 10%, acercándose a los US $80 por barril.
El detonante fue el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo. Ante las amenazas iraníes, el transporte de crudo y gas quedó prácticamente paralizado. La naviera Hapag-Lloyd anunció la suspensión de sus operaciones en la zona y cientos de buques cisterna permanecieron fondeados para evitar el paso.
En un intento por contener el pánico, la OPEP+ acordó aumentar su producción en 200.000 barriles diarios. Sin embargo, los analistas advierten que una interrupción prolongada en este corredor clave podría tener consecuencias severas para el suministro global, manteniendo a los mercados en máxima alerta al inicio de la nueva semana.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.