Una semana que los mercados no olvidarán: cómo la guerra en Medio Oriente sacudió al dólar, la bolsa y el petróleo

Cómo la guerra en Medio Oriente movió el dólar, bolsa chilena, Wall Street y el precio del petróleo

Yoseph Pineda
Yoseph Pineda
¿Cómo influye la guerra de Medio Oriente en los mercados?

La semana dejó una huella en los mercados globales. Lo que comenzó como un alivio —el anuncio del presidente Donald Trump de postergar un ataque militar contra Irán— se transformó rápidamente en cinco jornadas de extrema volatilidad, donde cada declaración presidencial, cada rechazo de Teherán y cada movimiento del precio del petróleo tuvo consecuencias inmediatas en bolsas, divisas y materias primas de todo el mundo.

En Chile, el dólar tocó los $940 por primera vez en esta crisis antes de cerrar a la baja, el IPSA logró sobreponerse al pesimismo externo gracias al litio, cobre y los dividendos. En Estados Unidos, Wall Street experimentó su quinta semana consecutiva de caídas —la racha más larga desde 2022—. Europa y Asia se movieron al mismo ritmo, aunque con matices propios. Y en el centro de todo, el petróleo Brent registró su mayor alza mensual de la historia.

Dólar cierra semana con caída de $10,6 tras jornada de alta volatilidad marcada por la crisis en Medio Oriente

El tipo de cambio tuvo uno de sus episodios más volátiles del año. Tras seis semanas consecutivas de alzas, el dólar acumuló un retroceso de $10,6 en cinco jornadas, cerrando el viernes en $923,7. Sin embargo, el recorrido intradía estuvo lejos de ser lineal: el dólar se movió en función de los ultimátums de Donald Trump, las respuestas de Teherán y el precio del petróleo Brent, provocando una semana de extrema tensión para los mercados locales y globales.

De los $911 a los $940 y de vuelta

La semana arrancó con una caída de más de $20, llevando al dólar a $911. El detonante fue el anuncio del presidente estadounidense de postergar por cinco días un eventual ataque militar contra Irán, citando conversaciones "muy buenas y productivas". Las señales de tregua aliviaron a los mercados, bajaron el petróleo Brent un 12% y debilitaron al dólar a nivel global.

Sin embargo, la recuperación no tardó en llegar. El dólar subió a $915,8 el martes y a $918,2 el miércoles, a medida que el optimismo inicial se diluyó. Teherán rechazó el plan de 15 puntos de Estados Unidos para llegar a la paz, se negó a un alto al fuego y reclamó el control sobre el estratégico estrecho de Ormuz. Tras volver a la guerra, se reactivó la demanda por activos de refugio. 

El jueves fue considerada la jornada más alcista de toda la semana, el dólar se subió $12,6, superando la barrera de los $930 para cerrar en $930,8. Las declaraciones de Donald Trump —"no sé si podremos hacerlo"— sembraron incertidumbre sobre un posible acuerdo, mientras una flota de marines se aproximaba a la región. El crudo reaccionó al alza y el peso cedió terreno.

Ya el viernes se concentró la mayor tensión: el dólar tocó $940 en las primeras horas, un nivel inédito en esta crisis, pese a que Trump volvió a extender el ultimátum —ahora hasta el 6 de abril— y el petróleo superó los USD $110 por barril. Sin embargo, el dólar no logró consolidarse sobre los $930 y cerró cediendo $7,1, en $923,7, poniendo fin a la semana con un balance negativo.

Los factores detrás de la volatilidad

1. La guerra EEUU-Irán, el motor principal

Los constantes ultimátums de Washington, la amenaza de destruir infraestructura energética iraní y la negativa de Teherán a ceder el control del estrecho de Ormuz mantuvieron a los mercados globales pendientes durante toda la semana. Cada declaración presidencial generó movimientos inmediatos hacia el dólar como moneda de refugio.

2. El petróleo y la vulnerabilidad estructural de Chile

Al ser un importador neto de energía, Chile es especialmente sensible a los shocks del crudo. El alza del Brent —que llegó a superar los USD $113 por barril el viernes— deterioró los términos de intercambio del país y presionó al peso a la baja. 

3. Ataque especulativo extranjero en cifras récord

El movimiento alcista del dólar fue amplificado por una intensa presión de agentes extranjeros en el mercado de derivados. La apuesta extranjera contra el peso chileno alcanzó un máximo histórico de USD $12.000 millones netos, según estimaciones del mercado.

4. El cobre y las AFP como contención

Lo que frenó una depreciación aún mayor fue la relativa estabilidad del cobre, que se mantuvo en torno a USD $5,48–USD $5,51 la libra. Paralelamente, los analistas estiman que el rebalanceo de los multifondos de las AFP hacia activos más seguros generó un flujo local de venta de dólares y compra de pesos que contribuyó a moderar el alza durante el cierre semanal.

5. Política monetaria bajo presión

En el ámbito local, el Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5%, pero advirtió sobre el riesgo de un shock inflacionario derivado del encarecimiento de los combustibles. A nivel internacional, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron ante el temor de que la Reserva Federal deba endurecer su política monetaria para contener la inflación energética, lo que reforzó el atractivo global del dólar.

IPSA revierte caídas a mínimos de cuatro meses y anota un alza semanal de 1,4% impulsado por SQM y la temporada de dividendos

El S&P IPSA protagonizó una de las semanas más intensas del año en términos de movimientos intradía. Arrancó bajo la presión de factores tanto externos como locales, llegando a anotar su cuarto retroceso consecutivo el martes y tocando mínimos desde el 28 de noviembre de 2025. 

Sin embargo, un potente rebote del miércoles marcó el punto de inflexión: el índice logró sobreponerse al pesimismo global y cerró la semana con un avance neto de 1,4%, ubicándose en 10.417,19 puntos.

De los mínimos de cuatro meses al cierre positivo

Mientras Wall Street celebraba la postergación del ataque estadounidense contra Irán, el IPSA se movió de forma contraria y cayó 0,5%, cerrando en 10.227,64 puntos. El índice fue arrastrado por el desempeño de Falabella, Copec y Banco de Chile, y el mercado aún asimilaba las liquidaciones derivadas del rebalanceo del índice internacional FTSE, ocurrido el viernes previo.

No fue hasta el martes que la bolsa profundizó sus pérdidas con un retroceso de 0,9%, cerrando en 10.132,74 puntos. Esta fue la cuarta sesión consecutiva a la baja y alcanzó el nivel más bajo desde fines de noviembre de 2025. Esto se debió a que la ausencia de avances concretos en el diálogo entre Washington y Teherán golpeó con fuerza a títulos como Andina-B, Mallplaza y Quiñenco.

El miércoles es considerada la jornada de quiebre. El IPSA se recuperó con fuerza al subir 2%, recuperando la barrera de los 10.400 puntos para cerrar en 10.409,95. La propuesta estadounidense de un plan de paz de 15 puntos animó al mercado, con alzas lideradas por SQM-B (+6,7%) y Banco de Chile (+3,1%).

El jueves, en una jornada en que los mercados estadounidenses cayeron a mínimos desde septiembre, el IPSA mostró una notable resiliencia y cerró con una caída marginal de apenas 0,1%. Pese a la persistente tensión geopolítica y una nueva prórroga del ultimátum de Trump, el viernes la bolsa avanzó 0,2%, consolidando el resultado positivo de la semana.

Los factores detrás de la resiliencia del mercado

1. SQM y el litio como principal motor

La acción de SQM-B fue el pilar que sostuvo al índice durante toda la semana, anotando alzas de 6,9% el lunes, 6,7% el miércoles y 5,9% el viernes. Detrás de este impulso convergieron dos factores: la recuperación del precio del litio en China y un efecto geopolítico directo, dado que el crudo sostenido por sobre los USD $100 el barril potenció las expectativas para la industria de vehículos eléctricos. Sólo el viernes, SQM movió más de $100.000 millones, representando más del 40% del flujo total transado en la bolsa local.

2. La temporada de dividendos como escudo protector

Los analistas destacaron que el IPSA tuvo un soporte estructural que dificultó una caída bajo los 10.000 puntos: el mercado se encontraba en plena temporada de juntas de accionistas y pago de dividendos. Esa inyección de liquidez actuó como un amortiguador frente al pánico externo, generando una demanda sostenida por papeles locales.

3. Inflación y castigo al retail

El sector del consumo fue el más penalizado de la semana. Falabella y Cencosud sufrieron caídas ante la expectativa de que el encarecimiento de los combustibles presionará la inflación, forzando a los bancos centrales a mantener o elevar las tasas de interés. En consecuencia, un escenario de crédito más caro golpea directamente los márgenes y el consumo en el sector comercio.

Wall Street anota su quinta semana consecutiva a la baja y empuja al Nasdaq y al Dow Jones a territorio de corrección

El S&P 500 retrocedió a mínimos desde agosto de 2025 en su racha bajista más larga desde 2022, golpeado por la incertidumbre geopolítica, el alza del petróleo, un histórico fallo contra las Big Tech y señales de estrés en el crédito privado.

El mercado pasó de la euforia al pesimismo por enfrentamiento en Medio Oriente

El lunes, el anuncio de Trump sobre un diálogo activo con Irán y la postergación de sus amenazas militares bastó para disparar los índices: el S&P 500 subió 1,2% y el Nasdaq junto al Dow Jones avanzaron 1,4%, con alzas transversales en tecnología, materias primas y consumo discrecional. El miércoles se sumó un nuevo impulso cuando trascendió que Washington había presentado a Teherán un plan de paz de 15 puntos, y los índices volvieron a ganar terreno.

Sin embargo, el mismo presidente que había infundido el optimismo fue quien lo destruyó. El jueves, sus declaraciones: "No sé si podremos hacerlo, no sé si estaremos dispuestos”, incidieron en los mercados de cara al plazo límite para un eventual ataque a Irán. El Nasdaq cayó un 2,4%, el S&P 500 un 1,7% y el Dow Jones retrocedió un 1%. 

El viernes no trajo alivio, ya que la prórroga del ultimátum de Trump no fue suficiente para detener la caída de las bolsas y los tres índices continuaron bajando. 

Como resultado, Wall Street experimentó la quinta semana consecutiva a la baja para el S&P 500 —la racha más extensa desde 2022—, con el índice en mínimos desde agosto de 2025, y tanto el Nasdaq como el Dow Jones en territorio de corrección ya acumulan una caída superior al 10% desde su último máximo.

¿Qué fue lo que realmente influyó en la caída de Wall Street? 

Más allá de la imprevisibilidad de Trump, la semana experimentó una acumulación de acontecimientos que se retroalimentaron entre sí. 

El petróleo reaviva el fantasma de la inflación

El regreso del Brent por sobre los USD $110 por barril fue el telón de fondo que tiñó toda la semana. Los rendimientos de los bonos del Tesoro reaccionaron con fuerza —el bono a 30 años rozó el 5%— y el mercado comenzó a especular con que la Reserva Federal podría verse forzada a subir las tasas en 25 puntos base. Esto genera un escenario no tan favorable para el mercado estadounidense. 

Un fallo histórico que sacude a las grandes tecnológicas

El jueves, un fallo histórico halló responsables a Meta y Google de causar daños en la salud mental de menores por el uso de redes sociales. Las acciones de Meta se cayeron un 8% y las de Alphabet un 3,4%, arrastrando al Nasdaq en su peor sesión de la semana y abriendo un nuevo frente de riesgo regulatorio para toda la industria tecnológica.

La huida hacia el efectivo y las grietas en el crédito privado

La aversión al riesgo se extendió más allá de la renta variable. Los inversionistas liquidaron posiciones y se refugiaron en efectivo, registrando su mayor incremento en seis años. En paralelo, se encendieron alertas en el mercado de crédito privado: Jefferies reportó pérdidas crediticias y el fondo Ares anotó su mayor pérdida mensual histórica, avivando el temor a un alza en los incumplimientos con potencial efecto en los grandes bancos.

China suma presión en la antesala de la cumbre con Trump

Para cerrar la semana, Beijing anunció una investigación sobre las prácticas comerciales de Estados Unidos, justo cuando ambas potencias se preparan para una esperada cumbre entre Trump y Xi Jinping. La noticia añadió una nueva capa de incertidumbre a un mercado que ya no encontraba dónde aferrarse.

Europa y Asia cierran una semana de alta volatilidad con retornos tibios, marcados por el conflicto en Medio Oriente

Europa: alivio a mitad de semana que no alcanzó a sostener el cierre

Las bolsas europeas iniciaron la semana con un tono positivo. El Euro Stoxx 50 subió 1,3% el lunes ante el anuncio de Trump de postergar los ataques contra Irán, aunque el FTSE 100 londinense cerró con una leve caída de 0,2%. El martes trajo algunas ganancias en ambos índices —0,1% y 0,7%, respectivamente—. 

El miércoles las noticias sobre la propuesta de paz de 15 puntos de Washington a Teherán impulsaron de forma más significativa al mercado con un Euro Stoxx y un FTSE 100 que crecieron un 1,2% y 1,4%, respectivamente. 

Sin embargo, las dudas sembradas por Trump el jueves revertieron una buena parte de ese avance. Durante la jornada del jueves, el Euro Stoxx 50 retrocedió 1,5% y el FTSE 100 cedió 1,3%, alineándose con la corrección global. Mientras que el viernes el Euro Stoxx 50 bajó otro 1,1% y el FTSE 100 cerró prácticamente plano, dejando a ambos índices con bajos retornos semanales. 

El petróleo presiona las tasas en la eurozona y el Reino Unido

El precio del Brent por sobre los US$110 el barril generó preocupación por un posible repunte inflacionario en la eurozona y el Reino Unido. Los operadores comenzaron a asignar una probabilidad cercana al 50% a un alza de tasas de interés en ambas jurisdicciones ya en abril, lo que pesó sobre las valuaciones de los activos de renta variable durante el cierre de la semana.

Asia: el desfase horario marcó una trayectoria propia

Los mercados asiáticos tuvieron una semana diferente a la del resto del mundo, condicionada por su huso horario. 

El lunes, el Nikkei japonés y el Hang Seng de Hong Kong cayeron 3,5%, y el CSI 300 chino retrocedió 3,3%. Estos mercados cerraron antes de que Trump anunciara la postergación de los ataques, por lo que absorbieron el peso del fin de semana: el ultimátum de 48 horas de Washington y la interceptación de un misil iraní cerca de la isla británica de Diego García.

El rebote llegó el martes, cuando Asia recogió el optimismo que Occidente había vivido el día anterior. El Hang Seng lideró con un alza de 2,8%, el Nikkei subió 1,4% y el CSI 300 ganó 1,3%. 

El miércoles las ganancias se extendieron con fuerza: el Nikkei avanzó 2,9%, el CSI 300 sumó 1,4% y el Hang Seng ganó 1,1%. El jueves trajo una corrección generalizada —el Hang Seng cayó 1,9%, el CSI 300 perdió 1,3% y el Nikkei retrocedió 0,3%—.  El viernes, mientras el Nikkei terminó la semana prácticamente plano, los índices chinos lograron un leve el último día, aunque sin revertir sus pérdidas semanales.

El jueves trajo una corrección generalizada —el Hang Seng cayó 1,9%, el CSI 300 perdió 1,3% y el Nikkei retrocedió 0,3%—. El viernes, mientras el Nikkei terminó la semana prácticamente plano, los índices chinos lograron un leve repunte el último día, aunque sin revertir sus pérdidas semanales.

La tensión comercial sino-estadounidense suma presión sobre China

Hacia el final de la semana, los índices chinos se vieron afectados por el anuncio de Beijing de abrir una investigación sobre las prácticas comerciales de Estados Unidos. La noticia llegó en un momento delicado, con una cumbre entre Xi Jinping y Trump programada para mayo, añadiendo incertidumbre sobre el estado de las relaciones bilaterales.

Petróleo anota su mayor alza mensual histórica y el cobre opera como ancla para el mercado chileno

Cobre: estabilidad relativa en niveles altos

El cobre mantuvo un nivel elevado y de relativa estabilidad durante la semana, operando como un elemento de contención para el mercado local. El metal alternó entre caídas y repuntes diarios —con alzas de hasta 2,5% el lunes y 1,7% el miércoles—, cotizando en un rango de entre USD $5,47 y USD $5,55 la libra. Hacia el cierre de la semana, el precio se estabilizó en torno a los USD $5,48– USD $5,52 la libra.

Petróleo: el protagonista de la semana

El crudo fue el activo más determinante de la semana, registrando su mayor alza mensual de la historia. Previo a estas cinco jornadas, su precio ya acumulaba un aumento superior al 50% debido al riesgo de cortes en el suministro y los enfrentamientos en Medio Oriente. 

La semana arrancó con una caída de 12%, llevando al Brent por debajo de los USD $100 —hasta USD $98,8 el barril— ante las señales de diálogo provenientes de Washington. Sin embargo, a medida que Irán rechazó las propuestas de paz y exigió el control del estrecho de Ormuz, el crudo retomó la senda alcista con fuerza. El precio escaló jornada a jornada: de USD $104,2 el martes a USD $107,5 el jueves, hasta cerrar la semana en USD $113,1 el barril, volviendo a sus niveles más altos desde mediados de 2022.

¿Qué pasará con el petróleo? Escenarios del Banco Central

El Banco Central de Chile, en su Informe de Política Monetaria (IPoM), delineó dos trayectorias posibles para el precio del crudo.

En el escenario central, que asume una reducción gradual de la intensidad del conflicto sin daños adicionales a la capacidad productiva, el petróleo tocaría un peak levemente superior a los USD $100 el barril en abril, manteniéndose en ese rango durante el segundo trimestre. El promedio proyectado para 2026 se situaría en USD $86 el barril.

En el escenario adverso, que contempla el cierre del estrecho de Ormuz durante tres meses, el precio alcanzaría un máximo cercano a los USD $150 el barril en mayo, con un promedio de USD $140 para el segundo trimestre y un promedio anual de USD $110.

Los analistas advierten que si el petróleo se mantiene sostenidamente por sobre los USD $100 el barril, la inflación en Chile superaría el 4% al cierre del año, con un impacto directo sobre las perspectivas de crecimiento del PIB.

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