IPSA cierra semana al alza en medio de alta volatilidad global: dólar toca máximos del año y petróleo vuelve a superar los USD $100

IPSA sube en una semana volátil, el dólar marca máximos y el petróleo supera los USD $100 por barril

Vicente Icaza
Vicente Icaza
IPSA rentó cerca de un 1,5%

Los mercados enfrentaron una semana marcada por la volatilidad y la incertidumbre geopolítica. En Chile, el S&P IPSA logró cerrar con ganancias de 1,5%, pese a las fuertes fluctuaciones diarias impulsadas por el encarecimiento de la energía y los movimientos en acciones clave del índice. 

Al mismo tiempo, el dólar alcanzó su nivel más alto de 2026, reflejando la presión sobre el peso chileno en medio del alza del petróleo y apuestas especulativas contra la moneda local. En el plano político, la llegada de José Antonio Kast a la Presidencia abrió un nuevo ciclo que el mercado observa con cautela. 

Mientras que en el escenario internacional las tensiones en Medio Oriente y las dudas sobre el crecimiento de Estados Unidos continuaron condicionando el desempeño de las bolsas globales.

IPSA termina la semana con ganancias pese a la alta volatilidad

El mercado accionario chileno vivió jornadas intensas durante la semana. El S&P IPSA registró un alza semanal de 1,5%, cerrando el viernes en 10.466,52 puntos. Las primeras sesiones estuvieron marcadas por avances importantes. El lunes el índice subió 1,1%, seguido de un alza de 1,7% el martes, impulsado en gran medida por un fuerte salto en las acciones de Latam, que llegaron a avanzar más de 7%.

Sin embargo, el optimismo inicial dio paso a jornadas de corrección. El miércoles y jueves la bolsa retrocedió 0,9% y 1%, respectivamente, en un contexto donde algunas de las compañías más relevantes del índice experimentaron cierta presión. 

Uno de los factores que pesó fue el aumento en los costos de energía, que impactó particularmente a Latam, cuyas acciones terminaron acumulando una caída cercana al 12% en la semana. No obstante, el viernes, el mercado logró recuperar terreno. El repunte fue liderado por Vapores, que subió cerca de 6%, y por su controlador Quiñenco, que avanzó 4,2%. Ambas compañías se vieron beneficiadas por el aumento de las tarifas navieras, impulsadas por las tensiones en el comercio global.

En este contexto, las perspectivas del mercado siguen siendo positivas. Los analistas estiman que las utilidades de las empresas del IPSA podrían crecer entre un 10% y un 20% durante 2026.

Dólar vive semana de alta volatilidad y alcanza su nivel más alto del año

El mercado cambiario también registró movimientos abruptos. El dólar cerró la semana en $920,1, su nivel más alto de 2026. 

Durante los primeros días la moneda estadounidense se mantuvo al alza, pero el martes se produjo un giro significativo. Ese día el tipo de cambio registró su mayor caída diaria desde noviembre de 2023, retrocediendo más de $24 hasta los $891, en medio de las expectativas de una posible reducción de la intensidad del conflicto en Medio Oriente.

Sin embargo, este alivio no duró demasiado. El jueves, volvió a dispararse, subiendo cerca de $20 tras nuevas amenazas de bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el comercio global de petróleo.

La depreciación del peso chileno responde a dos factores principales:

  • La condición de Chile como importador neto de petróleo, lo que deteriora sus términos de intercambio cuando sube el precio del crudo.
  • Una agresiva apuesta especulativa de inversionistas extranjeros contra el peso, quienes han construido posiciones netas en derivados (forwards) por más de USD $10.000 millones, el nivel más alto desde agosto de 2020.

Kast asume la presidencia en medio de expectativas positivas para la inversión

En el plano político, la principal noticia de la semana fue la llegada de José Antonio Kast a la Presidencia de la República. El mercado ya venía incorporando este cambio de ciclo político con cierto optimismo en materia de inversiones. Sin embargo, desde algunas mesas de dinero el proceso de transición fue descrito como “un poco accidentado” entre el gobierno saliente y el entrante.

El nuevo mandatario realizó además un cóctel de bienvenida en el Palacio de La Moneda, al que asistieron empresarios y diplomáticos, marcando el inicio de su administración.

Escenario macroeconómico se tensiona por factores externos

El contexto macroeconómico también mostró señales de presión. El banco de inversión Goldman Sachs recortó su proyección de crecimiento para Chile y elevó su estimación de inflación, citando como principal factor el impacto económico del conflicto en Medio Oriente.

A esto se suma la advertencia del gobierno entrante sobre el estado de las cuentas públicas. El ministro de Hacienda calificó la situación fiscal como “delicada, inusual y extrema”, anunciando un recorte inmediato del 3% en el gasto de los ministerios.

La autoridad también alertó sobre el creciente incumplimiento en el pago del Crédito con Aval del Estado (CAE) por parte de personas de altos ingresos, lo que podría generar presión adicional sobre las finanzas públicas.

Alertas en infraestructura y comercio exterior

El Consorcio del Puente Chacao advirtió sobre una estrechez financiera significativa durante una reunión con el Ministerio de Obras Públicas (MOP). La situación podría derivar en la solicitud de un nuevo plazo para la entrega del proyecto, una de las obras de infraestructura más emblemáticas del país.

Por otro lado, en el plano internacional, Estados Unidos incluyó a Chile en una investigación que abarca a 60 países por eventuales prácticas comerciales desleales vinculadas al trabajo forzoso en las cadenas de suministro.

Wall Street cierra semana en rojo por tensión geopolítica, petróleo sobre US$100 y señales de desaceleración en EE.UU.

Los mercados bursátiles de Estados Unidos vivieron una semana marcada por la volatilidad, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente y nuevas señales de debilidad en la economía estadounidense.

En este contexto, Wall Street cerró con pérdidas generalizadas, mientras los inversionistas comenzaron a incorporar un escenario de mayor riesgo geopolítico y presiones inflacionarias derivadas del alza en los precios de la energía.

Wall Street pasa del optimismo inicial a una semana marcada por la cautela

Wall Street comenzó la semana con un fuerte repunte luego de que el presidente Donald Trump señalara que la guerra en Medio Oriente estaba “muy adelantada” y podría terminar antes de lo previsto. La posibilidad de un rápido fin del conflicto generó alivio entre los inversionistas y empujó al alza especialmente al sector tecnológico, con fuertes avances en empresas de semiconductores como Nvidia, Broadcom y SanDisk.

Sin embargo, el entusiasmo no duró demasiado. Entre martes y miércoles los principales índices se movieron prácticamente sin variaciones, reflejando una creciente cautela del mercado. El repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro, el alza del petróleo y la incertidumbre sobre el impacto económico del conflicto llevaron a los inversionistas a moderar su optimismo. A esto se sumó la publicación del IPC de febrero en Estados Unidos, que si bien fue relativamente moderado, aún no incorpora el efecto inflacionario que podría generar un petróleo sobre los USD $100 por barril.

El momento más complejo de la semana llegó el jueves, cuando Wall Street registró una fuerte corrección. El Nasdaq cayó 1,8%, el Dow Jones retrocedió 1,6% y el S&P 500 perdió 1,5%, presionados por el nuevo salto del petróleo tras las amenazas de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más relevantes del mundo. A esto se sumaron señales de estrés en el mercado de crédito privado, luego de que algunas grandes firmas financieras limitaran los rescates de fondos de sus clientes.

La semana terminó con nuevas caídas moderadas el viernes, en medio de un tono más agresivo de Trump hacia Irán, lo que mantuvo elevada la tensión geopolítica y reforzó la percepción de riesgo en los mercados.

El fantasma de la estanflación reaparece en el radar del mercado

Antes de los movimientos más recientes, el mercado estadounidense venía de una semana particularmente negativa. El detonante fue la combinación de dos factores que muchos analistas describieron como una “tormenta perfecta” para la economía de Estados Unidos.

Por un lado, un reporte de empleo más débil de lo esperado y un bajo crecimiento del PIB estadounidense (que creció apenas un 0,7% en el cuarto trimestre de 2025, la mitad de lo previsto) encendieron las alertas sobre una posible desaceleración económica. Por otro lado, el fuerte aumento en los precios de la energía, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, reavivó los temores inflacionarios.

Este contexto deja a la Reserva Federal en una posición particularmente incómoda. El banco central podría verse atrapado entre sus dos mandatos principales: controlar la inflación y preservar el empleo. Si las presiones inflacionarias persisten, su margen para recortar las tasas de interés durante el año se reduce significativamente.

El momento más complejo de la semana llegó el jueves, cuando Wall Street registró una fuerte corrección. Ese día el Nasdaq cayó un 1,8%, el Dow Jones retrocedió un 1,6% y el S&P 500 perdió un 1,5%, en una jornada dominada por dos factores clave.

El primero fue el fuerte aumento en el precio del petróleo, que volvió a superar los US $100 por barril luego de que Irán amenazara con bloquear el Estrecho de Ormuz

El segundo factor fue la aparición de señales de estrés en el mercado de crédito privado estadounidense. Ante el deterioro de las condiciones financieras, algunas grandes firmas del sector decidieron limitar los rescates de fondos por parte de sus clientes, aumentando las preocupaciones sobre la liquidez en ese segmento del mercado.

La semana cerró el viernes con nuevas caídas moderadas, presionadas además por un tono mucho más agresivo de Trump hacia Irán. El mandatario advirtió a los líderes del país persa que Estados Unidos cuenta con “munición ilimitada”, elevando aún más la tensión geopolítica.

Escalada militar y alertas de seguridad elevan la tensión internacional

La situación geopolítica también se intensificó durante la semana. El FBI emitió una alerta a las fuerzas policiales del estado de California, advirtiendo que Irán podría intentar lanzar ataques con drones contra la costa oeste de Estados Unidos.

En paralelo, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reconoció públicamente que la Armada de Estados Unidos no está preparada para escoltar buques petroleros comerciales a través del Estrecho de Ormuz, una operación que podría tardar al menos un mes en organizarse.

Mientras tanto, la ofensiva militar continúa escalando. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que la alianza entre Estados Unidos e Israel ha atacado cerca de 15.000 objetivos militares en territorio iraní desde el inicio del conflicto.

Europa vive jornada de euforia seguida por correcciones

Las bolsas europeas atravesaron una semana de altibajos que finalmente se tradujeron en un desempeño casi plano. El momento de mayor optimismo se registró el martes, cuando los mercados reaccionaron positivamente a declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió que la guerra en Medio Oriente podría estar cerca de terminar.

El entusiasmo fue inmediato. El índice Euro Stoxx 50 avanzó 2,7%, mientras que el FTSE 100 de Londres subió 1,6%, reflejando un alivio temporal entre los inversionistas ante la posibilidad de una desescalada del conflicto.

Sin embargo, el optimismo se desvaneció rápidamente. A medida que los ataques militares continuaron y el Estrecho de Ormuz siguió bloqueado, los mercados comenzaron a retroceder.

Entre miércoles y viernes se volvieron a registrar caídas, con el Euro Stoxx 50 retrocediendo 0,6% en la última sesión de la semana y el FTSE 100 cayendo 0,4%. Como resultado, los principales índices europeos terminaron los cinco días de operaciones prácticamente sin variaciones.

Asia sufre el mayor impacto de la volatilidad global

A diferencia de Europa, los mercados asiáticos enfrentaron una semana mucho más complicada, siendo particularmente sensibles a la crisis energética. El lunes se produjo un desplome en la región. El índice japonés Nikkei cayó 5,2%, el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 1,4% y el CSI 300 de China continental perdió 1%.

El deterioro inicial respondió principalmente al impacto que el alza del petróleo tiene sobre las economías asiáticas, muchas de las cuales dependen significativamente de las importaciones energéticas.

Al igual que en otros mercados globales, el martes se registró un rebote impulsado por las expectativas de una posible tregua en el conflicto. Ese día el Nikkei avanzó 2,9% y el Hang Seng subió 2,2%, recuperando parte de las pérdidas iniciales.

No obstante, la presión vendedora volvió hacia el final de la semana. El Nikkei terminó el viernes con una caída de 1,2%, acumulando una pérdida semanal de 3,2%, mientras que el Hang Seng cerró con descensos cercanos al 1% en el total de la semana.

China continental resiste gracias a sorpresas positivas en comercio exterior

Dentro del complejo panorama regional, el mercado chino fue la gran excepción. El CSI 300, que agrupa a las principales acciones de Shanghái y Shenzhen, logró terminar la semana con una leve alza, mostrando mayor resiliencia frente a la volatilidad global.

Este desempeño estuvo respaldado por datos macroeconómicos significativamente mejores de lo esperado. Las exportaciones chinas crecieron un 21,8% interanual entre enero y febrero, muy por encima del 7,2% proyectado por el mercado.

Además, las importaciones aumentaron un 19,8%, lo que también superó ampliamente las previsiones de los analistas. Estas cifras sorprendieron positivamente a los inversionistas y ayudaron a sostener el mercado accionario chino en un entorno global particularmente complejo.

Petróleo supera los US $100 y el cobre pierde impulso 

Las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán impulsaron una elevada volatilidad en materias primas clave, especialmente en el petróleo, mientras que metales como el cobre y el oro reaccionaron de distinta forma ante el nuevo escenario internacional.

Petróleo supera los USD $100 y lidera la volatilidad global

El petróleo fue el gran protagonista de la semana en los mercados internacionales. El crudo Brent inició la semana superando con fuerza la barrera de los USD $100 por barril e incluso llegó a transarse cerca de USD $120 durante la sesión asiática, impulsado por el temor a interrupciones severas en el suministro global de energía.

A mitad de semana, el precio del crudo llegó a caer más de 10%, retrocediendo hasta un rango entre USD $88 y USD $92 por barril, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump señalara que el conflicto en Medio Oriente podría terminar “muy pronto”. Sin embargo, el respiro fue breve, retomó rápidamente su tendencia alcista y terminó la semana por sobre los USD $102 por barril.

El repunte respondió a nuevos ataques a buques en el Golfo Pérsico y a la amenaza del nuevo líder de Irán, Mojtaba Jamenei, de mantener bloqueado el Estrecho de Ormuz.  Ante el riesgo de una crisis energética mayor —que llevó al Brent a acumular un alza superior al 40% durante marzo— la Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció una liberación extraordinaria de 400 millones de barriles desde sus reservas estratégicas, con el objetivo de estabilizar los mercados.

Cobre fluctúa durante la semana y cierra con leves pérdidas

Durante la semana el cobre Comex llegó a alcanzar USD $5,93 por libra el martes, impulsado principalmente por una debilidad temporal del dólar a nivel global, lo que suele favorecer el precio de las materias primas. No obstante, no logró sostener ese impulso.

Hacia el final de la semana el cobre perdió terreno y el viernes retrocedió 2,1%, cerrando en torno a USD $5,74 por libra. La evolución del metal estuvo influida principalmente por dos factores:

  • Los movimientos del dólar a nivel internacional, que afectan directamente la cotización de los commodities.
  • El creciente temor del mercado a una desaceleración de la demanda global, en medio de riesgos de estanflación y tensiones geopolíticas.

Pese a la volatilidad, el cobre actuó como un amortiguador parcial para la economía chilena, compensando en parte el impacto que genera el encarecimiento del petróleo sobre el país.

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