IPC de julio: sube 0,1% mensual y la inflación anual cede al 3,5%. Qué esperar de la UF y la TPM

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio de 2026 registró una variación mensual de 0,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en su boletín nº 333 del 7 de agosto de 2026. Con este resultado, la inflación acumulada en el año llega a 2,9% y, más relevante aún, la variación a doce meses se modera desde el 4,3% de junio hasta 3,5% en julio, retornando así al rango meta del Banco Central (3%).
Este dato corta una racha de dos meses en que el indicador anual había sorprendido al alza y, al mismo tiempo, valida la trayectoria de convergencia que el Banco Central proyectó en su último Informe de Política Monetaria. Se trata de un cambio de narrativa relevante, porque mientras en junio un IPC mensual de 0,0% no impidió que la cifra a doce meses subiera, en julio ocurre lo contrario: una variación mensual de apenas 0,1% viene acompañado de una caída de ocho décimas en la variación anual.
Ahora bien, los indicadores subyacentes acompañan esta lectura con matices importantes. El IPC sin volátiles avanzó un 0,5% mensual, mientras que el IPC menos alimentos y energía subió un 0,4%. Por componente, la energía cayó un 3,0% en el mes y alimentos avanzó un 0,7%. Es decir, aunque la inflación pareciera moderarse, el componente subyacente, que el Banco Central mira con atención para decidir política monetaria, sigue mostrando movimiento y no acompañó del todo la caída del indicador general.
De las 13 divisiones que componen la canasta del IPC, diez aportaron incidencias positivas, dos negativas y una registró incidencia nula. La foto general, entonces, es la de una economía donde la mayoría de los precios sigue moviéndose al alza, aunque de forma acotada, y donde una división puntual —transporte— aportó una compensación negativa que resultó determinante para contener el índice general.
El resultado estuvo en línea con la encuesta de Bloomberg entre analistas, que proyectaba justamente 0,1% mensual. En términos de expectativas, este es probablemente el dato menos "ruidoso" del semestre, ya que no obligaría a recalibrar modelos ni a explicar desvíos.
Fue la división de mayor incidencia negativa del mes y, por lejos, la principal razón por la que el índice general no subió más. De hecho, sin este aporte, el IPC mensual habría estado cerca de 0,6%, un registro que habría cambiado la narrativa del dato. La caída se concentró en los combustibles para vehículos personales, que retrocedieron 9,2% en promedio. A nivel de producto, los más relevantes fueron:
Estas bajas confirmarían la reversión del shock energético que había marcado al primer semestre. Detrás de este movimiento están el preacuerdo entre Estados Unidos e Irán en torno al Estrecho de Ormuz y, en paralelo, el ajuste a la baja del supuesto base del Banco Central para el petróleo (US$90 el barril, frente a los cerca de US$100 que proyectaba en marzo).
Aportó una incidencia menor de −0,021pp, sin mayor peso en la lectura general del mes. Su comportamiento suele reflejar ajustes puntuales de tarifas más que una tendencia estructural.
Fue la división con mayor incidencia positiva del mes y el movimiento estuvo repartido entre varias subclases. Por un lado, las hortalizas, legumbres y tubérculos subieron un 2,6%, por otro, las bebidas gaseosas avanzaron un 3,6% y las frutas de estación un 6,6%. En términos anuales, la división acumula 4,0% a doce meses, uno de los datos más altos de la canasta. Esto confirmaría la persistencia del componente alimentario como una fuente estructural de presión inflacionaria.
Para el inversionista, este dato importa por una razón concreta: los alimentos son el componente más difícil de contener con política monetaria, ya que dependen de factores climáticos, logísticos y de cadenas de suministro globales que están fuera del alcance de la TPM. Precisamente por eso el Banco Central mira el IPC sin volátiles, que excluye este ruido, para calibrar la tasa.
El suministro de electricidad subió un 2,4% en el mes y aportó 0,079pp al índice general, convirtiéndose en el producto de mayor incidencia positiva individual del IPC de julio. En paralelo, los arriendos avanzaron un 0,6%, con lo que acumulan 2,3% en el año.
Este componente eléctrico se mantiene como un factor a monitorear en los próximos meses. Como las tarifas eléctricas responden a decretos tarifarios que se aplican en tramos, su comportamiento tiende a producir alzas escalonadas más que episodios únicos. El hecho de que este mes haya sido el producto de mayor aporte positivo confirma que el proceso de normalización tarifaria sigue vigente.
Los servicios de alojamiento anotaron un incremento mensual de un 8,2%, empujados por la temporada de vacaciones de invierno. Recreación, deportes y cultura avanzó un 1,2%, restaurantes y alojamiento un 1,1%, y vestuario y calzado un 2,3%. En todos los casos, se trata de movimientos estacionales esperables y ninguno tiene una incidencia estructural que altere el diagnóstico general del mes.
Dado que la Unidad de Fomento se reajusta de forma diaria y progresiva según el IPC del mes inmediatamente anterior, un dato mensual de 0,1% se traduce en un reajuste marginal de la UF durante el ciclo entre el 10 de agosto y el 9 de septiembre de 2026. En otras palabras, la UF sí variará durante ese período, pero con una magnitud considerablemente menor a la observada en marzo y abril.
En términos concretos, los dividendos hipotecarios, arriendos, colegiaturas y planes de isapre denominados en UF experimentarán un ajuste acotado durante el próximo ciclo. La diferencia respecto del ciclo anterior, en el que la UF se mantuvo fija en $40.844,79 por el IPC nulo de junio, será marginal.
El dato de julio refuerza el escenario base del IPoM de junio de 2026, que proyectaba una inflación de cierre en torno a 4,2% y convergencia a la meta del 3% en el segundo trimestre de 2027. La caída de la inflación anual a 3,5% ubica al indicador por debajo del techo del rango de tolerancia (4%) y acerca la trayectoria efectiva a la que anticipó el Consejo.
Ahora bien, este dato llega en un contexto particular. En su Reunión de Política Monetaria del 28 de julio, el Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% por séptima vez consecutiva, pero el tono del comunicado sorprendió al mercado. A diferencia de junio, el Consejo no afirmó que el balance de riesgos para la inflación fuera equilibrado y, en cambio, apuntó a la necesidad de evaluar "escenarios alternativos" en los que la economía podría requerir "cambios en la política monetaria". Detrás de ese sesgo más restrictivo había tres factores: los riesgos vinculados al conflicto en Medio Oriente, la inflación de junio por encima de lo proyectado y la aceleración de los costos laborales.
El IPC de julio descomprime parcialmente esa preocupación, ya que la inflación anual no solo dejó de acelerarse sino que retrocedió con fuerza. Sin embargo, no elimina los otros dos frentes de riesgo que el Consejo puso sobre la mesa. Por eso el consenso de mercado apunta a una TPM sin cambios durante el resto de 2026 y buena parte de 2027, con el compromiso innegociable de llevar la inflación al 3% en un horizonte de dos años.
%202.06.36%E2%80%AFp.m..png)
Entre enero y febrero, el IPC llevó la inflación anual a su mínimo desde agosto de 2020 (2,4%). Luego, entre marzo y abril, el shock petrolero rompió esa tendencia y elevó las variaciones mensuales a niveles récord de cuatro años. Finalmente, entre mayo y julio, el ritmo mensual se moderó (0,2%, 0,0% y 0,1%), aunque el dato anual demoró en acompañar por el efecto base descrito antes. Julio marca así el primer mes en que ambas variables convergen: mensual bajo y anual también bajo.
Puedes revisar el balance completo del semestre en nuestro post IPC primer semestre 2026.
En un mes como julio, donde la moderación del titular convive con una subyacente que aún se mueve, la lectura no pasa por cargarse a un solo tipo de instrumento, sino por ajustar la ponderación de forma dinámica en función de los datos que van llegando.
Precisamente eso es lo que hace un portafolio gestionado, sin que el inversionista tenga que anticipar decisiones puntuales del Consejo del Banco Central ni recalibrar posiciones cada vez que aparece un dato nuevo.
Los DAP que rinden por debajo de 3,5% anual continúan destruyendo poder adquisitivo, incluso con la moderación del dato. En este punto, la sensibilidad del rendimiento efectivo al plazo pactado y a la institución emisora sigue siendo determinante, ya que la diferencia entre una tasa competitiva y una tasa promedio del sistema puede equivaler fácilmente a la brecha total contra inflación. Por lo mismo, antes de renovar un DAP a la tasa que ofrece tu banco por defecto, conviene comparar.
Ajustan su rendimiento en línea con la TPM y, por eso, hoy ofrecen una alternativa con liquidez diaria en un rango competitivo frente al DAP promedio. Para quien mantiene liquidez de mediano plazo sin una fecha exacta de uso, el trade-off entre plazo fijo y liquidez diaria se inclina hacia esta segunda opción.
Ganaron atractivo durante la aceleración inflacionaria de marzo y abril, cuando la UF absorbió directamente el shock. Sin embargo, en un mes de reajuste marginal como el próximo, reducen su ventaja relativa frente a nominales. La decisión entre nominales y reales depende, entonces, cada vez más de la expectativa de trayectoria de la TPM y de la persistencia de la desinflación en los próximos trimestres.
Un escenario en que el Banco Central efectivamente inicie un ciclo de recortes en los próximos trimestres beneficiaría los precios de bonos de plazos más largos, por la relación inversa entre tasas y precios. La contracara, sin embargo, es que ese posicionamiento supone asumir mayor riesgo de tasa: si la inflación no sigue moderándose o si el escenario geopolítico se reactiva, la trayectoria de recortes puede posponerse y los bonos de larga duración serían los más castigados.
La información contenida en este blog tiene un propósito informativo general y no constituye asesoría personalizada de inversión. Cada persona cuenta con necesidades y un perfil de riesgo diferente. Toda inversión está sujeta a riesgos, incluida la pérdida del capital invertido.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.