La Fed anticipa tasas altas por más tiempo. Dólar en $931,91 y oro en US $4.529,90.

La última semana de agosto potencialmente reordenó el escenario de tasas para lo que resta del año. El discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole, sumado a un dato de inflación estadounidense por sobre lo previsto, llevó a los mercados de derivados a asignar una probabilidad cercana a un 60% a un alza de la tasa de referencia en septiembre. El efecto fue inmediato sobre el tipo de cambio en Chile, que avanzó un 1,74% en la semana, y sobre los activos sin rendimiento, con el oro cediendo un 3,22%.
En paralelo, el precio del petróleo retrocedió un 4,20% tras el entendimiento entre Irán y Omán para reabrir el tránsito por el estrecho de Ormuz, mientras el cobre sostuvo su fortaleza y permitió al IPSA cerrar en terreno positivo, en una semana en que las cifras de empleo locales marcaron su nivel más débil en cinco años.
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El eje de la semana estuvo en Wyoming. Warsh confirmó que la Reserva Federal aún tiene trabajo pendiente mientras la inflación siga estancada, y ratificó su decisión de abandonar la guía prospectiva en favor de una comunicación reservada y dependiente de los datos. El mensaje llegó después de conocerse el deflactor del gasto en consumo personal (PCE) de julio, el indicador de precios preferido por la Fed, que se ubicó en un 3,7% anual, una décima sobre lo esperado por el mercado.
Esto provocó que el rendimiento del bono del Tesoro a dos años subiera más de diez puntos base en pocas horas, el índice dólar avanzara cerca de un 0,5% y los contratos de futuros pasaron a incorporar un posible alza de la tasa monetaria, dado que el mercado elevó la probabilidad de que suba 25 puntos bases en la reunión de septiembre a un 60%, dando además por descontados posibles ajustes adicionales hacia fines de año o durante el primer trimestre de 2027.
Sin embargo, lo relevante para las inversiones no fue el movimiento puntual, sino que el cambio de premisa, ya que el escenario base dejó de ser un relajamiento monetario gradual y pasó a ser un costo del dinero elevado por un período prolongado.
A esa discusión se sumó una tensión poco habitual. Con los rendimientos soberanos en máximos de 19 años, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, resolvió al menos duplicar el programa de recompras de deuda de largo plazo hasta un mínimo de US $4.000 millones, y deslizó la posibilidad de recurrir a parte del billón de dólares depositado en la Cuenta General del Tesoro para contener los costos de financiamiento.
La lectura de Wall Street, sin embargo, fue crítica. En esa línea, Stanley Druckenmiller sostuvo en The Wall Street Journal que la medida no constituía una gestión de liquidez sino una intervención sobre los precios, de alcance mayor al que sugiere el monto comprometido. De modo similar, Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, advirtió que un Tesoro impredecible erosiona la confianza en la sostenibilidad de una deuda pública de US $32 billones. Con todo, el punto de fondo, planteado por analistas de Westwood y PGIM Credit, es que ambas instituciones actuaron en direcciones opuestas: mientras que el Tesoro busca comprimir las tasas largas antes de las elecciones legislativas de noviembre, la Reserva Federal las necesita altas para asegurar la convergencia de la inflación.
El tipo de cambio cerró la semana en $931,91, un alza de 1,74% y su nivel más alto en cuatro semanas. El recorrido tuvo dos fuerzas claramente distinguibles. Durante los primeros días de la semana, los términos de intercambio jugaron a favor del peso: el cobre se afirmaba en la Bolsa de Metales de Londres en torno a US $6,46 la libra y el petróleo cedía, en un contexto en que los operadores interpretaron que la nueva ofensiva financiera de Washington sobre Irán no implicaba un riesgo inmediato de disrupción física en el suministro global de crudo.
Sin embargo, ese impulso encontró un límite técnico. La zona comprendida entre $908 y $910 había sido defendida con éxito en cuatro ocasiones durante el último mes y, al ser testeada nuevamente, activó compras de cobertura y el desarme de posiciones cortas de inversionistas extranjeros e institucionales.
Desde ahí, la publicación del PCE y luego el discurso de Warsh se encargaron del resto: el peso chileno lideró las pérdidas regionales junto al real brasileño y al peso colombiano, en un movimiento transversal de las monedas emergentes frente al fortalecimiento global del dólar. El resultado ilustra un patrón que se ha repetido en 2026, cuando el diferencial de tasas se mueve de forma importante, el precio del cobre pierde capacidad de compensar la presión cambiaria.
El S&P IPSA acumuló un alza de un 0,95% y alcanzó a tocar los 11.537,97 puntos durante la semana, su mayor nivel desde comienzos de febrero y a corta distancia del récord nominal de los 11.627,58 puntos anotado en enero. Sin embargo, la noticia que más sonó en la semana no fue del fondo mismo o resultados corporativos, sino que fue el cambio de recomendación de la banca de inversión internacional.
Morgan Stanley elevó la bolsa chilena a la categoría de "sobreponderar", calificándola como una de las mejores historias de recuperación dentro de los mercados emergentes. El banco fundamentó la decisión en tres pilares:
A este balance positivo se sumó el diagnóstico de JPMorgan. La entidad anticipó una reactivación en la búsqueda de financiamiento corporativo en Chile, impulsada por empresas privadas con proyectos de envergadura en carpeta. A su juicio, el país reúne condiciones favorables para concretar esas operaciones: el costo de endeudamiento externo se mantiene bajo en términos relativos frente a Estados Unidos, la liquidez internacional continúa fluyendo hacia los mercados emergentes y la capacidad de inversión de los institucionales locales debería fortalecerse a medida que se definan los detalles de la reforma previsional.
No obstante, el avance semanal quedó por debajo de lo que sugería la apertura del período por dos razones. La primera fue SQM, sus acciones retrocedieron un 4,1% en una sola sesión, interrumpiendo ocho jornadas consecutivas al alza, después de que los futuros de litio en China cedieran ante versiones sobre la reapertura de la mina Jianxiawo de CATL, paralizada durante un año por revisiones regulatorias, y de que JPMorgan recortara el precio objetivo de la estadounidense Albemarle, que cayó un 5,9%. El peso de SQM y Latam Airlines fue tal que ambas concentraron cerca de un tercio de los más de $250 mil millones transados esa rueda.
La segunda razón fue una toma de utilidades generalizada tras el dato de inflación estadounidense, que golpeó a papeles con valorizaciones exigentes luego de un trimestre de fuertes ganancias: Mallplaza, Latam Airlines, Empresas Copec, Banco de Chile y Banco Santander lideraron los descensos.
Durante el cierre, el índice llegó a superar nuevamente los 11.500 puntos antes de devolver el avance cuando el mercado asimiló el mensaje de Jackson Hole.
El Instituto Nacional de Estadísticas informó que la tasa de desocupación alcanzó un 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio, un alza de 0,8 puntos porcentuales en doce meses. El desbalance quedó a la vista en la composición: la fuerza de trabajo creció un 0,7% mientras el total de ocupados se contrajo un 0,2%. La desocupación femenina llegó a un 10,3% frente a un 8,9% en los hombres, y el tiempo promedio de búsqueda de empleo se extendió a 8,1 meses, señal de dificultades severas de reinserción más que de un ajuste cíclico transitorio.
El expresidente del Banco Central, Vittorio Corbo, calificó el cuadro como una tragedia del mercado laboral y proyectó un crecimiento del PIB entre un 0,9% y 1,4% este año, advirtiendo que alcanzar el extremo superior requerirá un esfuerzo considerable. Corbo subrayó que una desocupación cercana a un 10% supera en dos puntos y medio el promedio de la década previa (6,9%) y atribuyó el deterioro al encarecimiento de los costos de contratación y a la falta de adaptación frente a la automatización.
Esta última arista se trató en un debate que tuvo eco global, Bill Gates publicó un ensayo de más de 6.000 palabras en el que propuso reservar por ley determinadas ocupaciones a personas, particularmente en salud, acompañamiento y educación inicial, y gravar tanto la robótica industrial como el consumo de tokens de procesamiento en centros de datos.
El Tribunal Constitucional despejó el camino del proyecto con un fallo de tres partes. Por nueve votos contra uno:
Quiroz anunció que la promulgación y publicación en el Diario Oficial ocurrirán durante la primera quincena de septiembre, y proyectó que la inversión crecerá un 7% hacia 2027 y que la economía puede alcanzar un ritmo de un 3,5% sin forzar recortes en la tasa de política monetaria.
En paralelo, el ministerio avanzó en un paquete tributario orientado a impulsar el mercado de capitales, articulado en torno a tres ejes.
El primero apunta al artículo 104 de la Ley de la Renta, cuya modificación busca flexibilizar los requisitos para que las ganancias de capital en instrumentos de deuda de oferta pública queden exentas, simplificando tanto los plazos de permanencia como la deducción de gastos.
El segundo recae sobre el artículo 107, una vez derogado el impuesto único de 10% a las operaciones bursátiles líquidas, se evalúa sustituir el concepto de presencia bursátil por criterios de flotación libre, de modo que compañías medianas, firmas emergentes y mineras de menor escala accedan a beneficios tributarios y a mayor liquidez transaccional.
El tercero, por último, consiste en revisar el Impuesto de Timbres y Estampillas que grava las operaciones crediticias externas, señalado por especialistas como una distorsión que encarece el financiamiento corporativo internacional.
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, sostuvo reuniones en Santiago con el embajador Jeffrey Goettman, de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Con el objetivo de ampliar el 53% del valor exportado que hoy está exento del arancel general de 12,5%, incorporando salmónidos, fruta fresca y vinos embotellados. La delegación chilena argumentó sobre la base de la contraestacionalidad de la fruta, la incapacidad de la producción estadounidense de cubrir su demanda de salmón y el efecto sobre el consumidor norteamericano. Frente a esto, Washington presentará una propuesta formal en dos semanas.
En el frente doméstico, los temporales que afectaron a la zona centro-sur anticipan un freno transitorio en el Imacec de julio por interrupciones en faenas de infraestructura y servicios. Esto provocó que las mediciones privadas proyecten que la canasta dieciochera será la más cara en cinco años, con un alza de un 5,4% frente a 2025 y de un 16,3% respecto a 2022, empujada principalmente por el alza de las carnes y las papas.
En el mundo corporativo, la Minera Dominga inició sus obras tras trece años de tramitación, Collahuasi activó un fondo de $3.000 millones para reparar daños climáticos en Tarapacá y la Dirección del Trabajo informó que solo un 35% de las denuncias bajo la Ley Karin corresponde a las materias que la norma tipifica.
Las bolsas estadounidenses cerraron en positivo pese al endurecimiento de las expectativas de tasas: el Nasdaq Composite avanzó un 0,85% hasta los 26.402,42 puntos y el S&P 500 subió un 0,49% hasta los 7.711,76, mientras el VIX cedió 4,63% para ubicarse en 14,43 puntos, señal de que el ajuste se procesó de forma ordenada.
El factor determinante fueron los resultados de Nvidia, que más que duplicó sus ingresos trimestrales impulsada por pedidos de procesadores para centros de datos de grandes proveedores de nube y programas de soberanía computacional. La sorpresa mayor estuvo en la guía: la compañía anticipó una expansión de 70% en sus ventas para el ejercicio que cierra en enero de 2028, frente a un consenso que rondaba 40%. En un plano distinto, el sector farmacéutico y biotecnológico acumuló retornos de 19% y 27% respectivamente desde mayo, contra 7% del S&P 500 en igual lapso, apoyado en rotación hacia flujos defensivos, avances clínicos y acuerdos voluntarios de precios suscritos con la Casa Blanca por compañías como Bayer, Takeda y CSL a cambio de certidumbre regulatoria y arancelaria.
Tras el fracaso de las conversaciones bilaterales, la Casa Blanca aplicó aranceles de 50% sobre los bienes canadienses por US $20.000 millones. No conforme con ello, el presidente Donald Trump amenazó con duplicar desde el 1 de enero las tarifas a automóviles, camionetas, autopartes y acero, elevándolas de un 25% a un 50%.
La respuesta de Ottawa siguió de la misma naturaleza, el primer ministro Mark Carney y su ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, anunciaron represalias dólar por dólar mediante una nómina de 99 páginas con gravámenes escalonados de 15%, 25% y 50% sobre bienes estadounidenses por un valor equivalente, vigentes desde el 8 de septiembre y concentrados en acero, lácteos y maquinaria agrícola. A esa posición se sumó el primer ministro de Ontario, Doug Ford, cuya provincia concentra buena parte de la industria afectada.
Con todo, la escalada generó objeciones dentro de la propia Casa Blanca. Desde el mundo empresarial, Joshua Bolten, de Business Roundtable, y Candace Laing, de la Cámara de Comercio de Canadá, advirtieron sobre la destrucción de cadenas de valor integradas. En el plano político, y pese a pertenecer a bandos opuestos, la senadora republicana Susan Collins y las gobernadoras demócratas Gretchen Whitmer y Abigail Spanberger coincidieron en alertar sobre pérdidas de empleo y alzas en alimentos, combustible y vehículos. Asimismo, Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis, apuntó que esta medida impactaría en los mercados, ya que las fricciones comerciales prolongan las presiones inflacionarias, precisamente el problema que la política monetaria intenta resolver.
El WTI retrocedió un 4,20% en la semana hasta US $83,40 por barril, mientras el Brent cedió por debajo de los US $90. Detrás de ambos movimientos estuvo la descompresión de la prima de riesgo geopolítico. En concreto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, y su par omaní, Badr Albusaidi, acordaron un marco provisional para normalizar de manera gradual la navegación comercial por el estrecho de Ormuz, que contempla el retiro conjunto de minas navales, un corredor de tránsito custodiado y una fórmula de reparto de los ingresos por peajes y derechos de escolta, todo ello dentro de una ventana de 30 a 60 días para consolidar un estatuto definitivo.
Dicho eso, la normalización seguiría siendo parcial, debido a que el flujo diario de buques tanque por Ormuz permanece en los niveles más bajos desde mayo; a ello se agrega que Teherán mantiene restricciones sobre 46 embarcaciones comerciales y que un buque fue alcanzado por un proyectil cerca de la costa omaní. Asimismo, una prueba de que el conflicto aún tiene costo real es que la naviera chilena CSAV reconoció que continúa acumulando pérdidas operacionales por los desvíos y sobrecostos asociados.
A este alivio diplomático se sumó un factor de oferta. Trump aseguró que Estados Unidos tomará el control y la administración mayoritaria de unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas en Venezuela, mediante contratos de arrendamiento y operación de campos por hasta cien años junto a consorcios privados estadounidenses.
Dado que ese crudo se destinaría prioritariamente a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo, que opera con un 40% de su capacidad con 289,7 millones de barriles almacenados, el mercado leyó el anuncio como oferta adicional en el horizonte. Como consecuencia directa del acuerdo, trascendió que Caracas evalúa formalmente su salida de la OPEP.
En el otro extremo del tablero energético, Washington puso en marcha la operación Paria Económico, diseñada para aislar financieramente a Irán mediante sanciones secundarias a bancos, bloqueos marítimos e interdicción de transacciones con criptoactivos.
Ya se pueden sentir parte de los efectos de esta medida, ya que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció que el comercio exterior se contrajo entre un 25% y 35%, con una inflación general de un 87,9% que llega a un 128% en alimentos. Ahora bien, esto no pasó desapercibido: Beijing, que a través de sus refinerías independientes procesa cerca del 90% del crudo exportado por Irán, advirtió que responderá si las sanciones alcanzan a bancos o corporaciones chinas, por lo cual deslizó restricciones sobre minerales críticos y tierras raras. Todo ello a pocas semanas de la cumbre bilateral prevista con Trump.
El cobre avanzó un 1,09% hasta los US $6,66 por libra, sostenido por la demanda vinculada a la transición energética y al despliegue de centros de datos, sumada a restricciones puntuales en la oferta de concentrados. El efecto sobre la economía chilena fue directo, Codelco informó que sus utilidades del primer semestre se multiplicaron por seis respecto de 2025 pese a registrar una producción física menor, y en la cumbre anual de Sonami se describieron los precios actuales como una ventana que el país debería aprovechar.
El oro tomó el camino opuesto, con una corrección de un 3,22% hasta los US $4.529,90 por onza. Durante los primeros días encontró compradores de resguardo ante las tensiones comerciales en Norteamérica y la persistencia inflacionaria, pero el mensaje de Warsh alteró el equilibrio, al consolidarse la expectativa de tasas altas por más tiempo y fortalecerse el dólar, el costo de oportunidad de mantener un activo que no devenga intereses pesó más que su función de cobertura.
El EURO STOXX 50 subió un 0,36% hasta los 6.485,67 puntos, favorecido por menores costos energéticos y por la estabilidad de los bonos soberanos alemanes e italianos pese a la presión de los rendimientos estadounidenses. Sin embargo, las ganancias fueron más acotadas por la debilidad de los pedidos manufactureros en el norte del continente y por la preocupación sobre el efecto que la disputa arancelaria entre Estados Unidos y Canadá pueda tener en las cadenas de suministro transatlánticas.
En Asia el comportamiento fue algo diferente. Los índices de China continental encontraron soporte en los anuncios de Beijing sobre inyección de liquidez y subsidios al consumo interno, mientras que en Hong Kong predominaron las tomas de utilidades. El movimiento más comentado fue el de Alibaba, cuyos títulos cedieron un 8,5% en la semana tras una colocación secundaria con descuento destinada a financiar sus inversiones en infraestructura de cómputo para inteligencia artificial.
La semana dejó tres definiciones con efecto directo sobre la asignación de activos. Primero, el escenario de tasas cambió el panorama, convivir con un dólar fuerte y tasas largas elevadas exigiría revisar la exposición a activos de renta fija de mayor duración y a valorizaciones que dependen de un descuento bajo.
Segundo, el peso chileno quedó expuesto al diferencial de tasas más que a los términos de intercambio, lo que reforzaría el rol de la exposición en dólares como cobertura natural dentro de una cartera diversificada.
Tercero, Chile mantiene un matiz que no podemos pasar por alto. Si bien cuenta con el respaldo externo, con el cobre en niveles altos y una recomendación de sobreponderar desde la banca de inversión global, también convive con un mercado laboral en 9,5% de desocupación y una economía doméstica que crecería por debajo de un 1,5% este año.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.