Imacec, Ley de Reconstrucción, la Fed y Ormuz: las noticias que movieron la semana

La primera semana de agosto combinó tres elementos que se reforzaron entre sí: un dato de actividad local por sobre lo previsto, señales de menor tensión en el Estrecho de Ormuz y datos de empleo más débiles en Estados Unidos. Esa combinación se tradujo en un dólar más barato en Chile, una bolsa local que superó los 11.000 puntos y un mercado energético que cedió terreno tras varias semanas al alza.
A continuación, el detalle por mercado, con las cifras de cierre, los factores que las explican y sus implicancias para un inversionista chileno.
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El S&P IPSA cerró la semana en 11.256,28 puntos, con un avance acumulado de un 2,17% que lo situó en máximos de tres meses y como el índice de mejor desempeño de la región. La trayectoria no fue lineal: tras un lunes de alza moderada apoyado en el Imacec, el martes el índice cedió un 0,5% y perdió transitoriamente los 11.000 puntos, este movimiento fue liderado por la banca ante el ajuste a la baja de las expectativas inflacionarias, que redujo el rendimiento de los activos reajustables en UF y los márgenes de interés del sector.
Sin embargo, el miércoles el índice recuperó 1,5% hasta los 11.157,73 puntos, impulsado por reportes corporativos del segundo trimestre por sobre el consenso (Mallplaza avanzó un 2,6% y CCU un 2% tras un Ebitda superior a lo estimado), y por el avance parlamentario de la Ley de Reconstrucción. El jueves la bolsa consolidó los 11.200 puntos y el viernes cerró con una toma de utilidades acotada que no alteró el resultado semanal.
Expertos atribuyeron el desempeño a tres factores principales: los resultados corporativos que defendieron márgenes de ganancia, la reducción de la incertidumbre regulatoria tras la aprobación de la Ley de Reconstrucción, y el menor costo energético derivado de la caída del petróleo, que alivia la estructura de costos de los emisores del índice.
El dólar completó su segunda caída semanal consecutiva y la más pronunciada desde mediados de abril, con un retroceso acumulado de $18,10 equivalente a un 1,94%. La divisa cerró el viernes 7 de agosto en $913,85 desde los $931,95 con que había terminado el 31 de julio. En el tramo más favorable de la semana la paridad llegó a marcar mínimos de seis semanas y perforó un piso técnico relevante de julio.
El movimiento respondió principalmente a factores externos, con la geopolítica de Medio Oriente como el más determinante. Chile es una economía altamente expuesta a las importaciones de energía, de modo que cada señal de acercamiento diplomático en torno al Estrecho de Ormuz redujo el precio internacional del petróleo y se tradujo casi de inmediato en un peso más apreciado.
El segundo factor fue el enfriamiento del mercado laboral estadounidense. Las vacantes JOLTS se ubicaron en 7,36 millones, por debajo de lo previsto; el informe privado de ADP resultó más débil que el consenso; y las nóminas de julio registraron una contracción neta de 23 mil puestos. Ese conjunto de datos llevó al índice del dólar global a su nivel más bajo en siete semanas y redujo la probabilidad implícita de un alza de tasas de la Reserva Federal en septiembre desde cerca de 60% hasta menos de 40%. En la apertura del viernes, tras conocerse el reporte de empleo, la paridad llegó a tocar un mínimo intradiario de $907 antes de moderar la baja hacia el cierre.
Finalmente, el tercer soporte provino del cobre. Los contratos en Comex marcaron máximos históricos sucesivos durante la semana, con registros de US$ 6,77 y US$ 6,87 por libra, mientras el metal físico en Londres también acumuló un avance. Estos niveles sostienen la expectativa de parte de los analistas de que el tipo de cambio pueda aproximarse a la barrera de los $900 si las condiciones se mantienen.
En el frente interno, los datos acompañaron la dirección del movimiento. El Imacec de junio creció 2,4% interanual frente al 1,8% que anticipaba el consenso, mientras el IPC de julio avanzó 0,1% mensual y dejó la inflación a 12 meses en 3,5%.
Asimismo, esta explicación debe complementarse con un factor técnico. Según datos del Banco Central, los agentes no residentes mantenían a fines de julio una posición neta vendedora contra el peso por US $18.800 millones en el mercado de derivados. Al cierre de esta semana, esa posición se redujo a US $16.000 millones. Aunque el nivel sigue siendo alto en perspectiva histórica, el desarme de posiciones obliga a comprar pesos y actúa como soporte para la moneda local. A ello se suma un carry trade estable, con un rendimiento implícito en torno a 3,5% y la expectativa de que el Banco Central mantendrá su tasa sin cambios por al menos seis meses.
El Imacec de junio registró un crecimiento de un 2,4% interanual, por sobre el 1,8% que anticipaba el consenso. El dato tuvo tres implicancias concretas: interrumpió cinco meses consecutivos de caídas interanuales, permitió cerrar el segundo trimestre con una expansión de un 0,1% -evitando dos trimestres consecutivos de contracción- y reforzó el argumento oficial de cambio de tendencia. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó la cifra como una señal de que la economía volvió a crecer y proyectó un mayor dinamismo en el segundo semestre, apoyado en la Ley de Reconstrucción.
Pese al dato, el consenso privado no modificó su rango de crecimiento de 1,0% a 1,5% para 2026. Algunos expertos mantuvieron su estimación en un 1,3% para este año y un 2,8% para 2027, advirtiendo que la recuperación será heterogénea entre sectores. Mientras que otros analistas situaron el cierre de 2026 cerca de un 1,0% en ausencia de una aceleración marcada. Asimismo, se sostiene que alcanzar esa meta exige tasas de expansión mensual superiores al promedio reciente. Mientras que quienes mantienen una posición más optimista, proyectan un crecimiento promedio de un 2,5% entre julio y diciembre.
El debate se desplazó hacia 2027. El Consensus Forecast de julio promedió un crecimiento de 2,8% para ese año, pero 12 de las 26 instituciones participantes proyectan superar el 3,0%. Entre las más optimistas: Gemines y Larraín Vial en un 3,6% -esta última con una formación bruta de capital fijo de 7,4%-, y EIU, JP Morgan y BTG Pactual en un 3,2%, con inversión de un 4,0%, 8,0% y 6,5%, respectivamente. Estas proyecciones se apoyan en indicadores adelantados: las consultoras de ingeniería reportaron un repunte en el diseño de nuevos proyectos.
Los economistas consultados coinciden en cuatro argumentos. El primero es la normalización sectorial, ya que 2026 quedó distorsionado por shocks transitorios, de modo que en 2027 se debiera reflejar la desaparición del efecto del accidente de El Teniente en la minería y la recuperación de las actividades pesqueras y agropecuarias tras el retiro de El Niño. El segundo es el desbloqueo de la inversión, atribuido principalmente a la simplificación de trámites de aprobación y a la continuidad del ciclo minero, más que a la reforma impositiva de reconstrucción, que se espera que tenga un efecto gradual entre 2028 y 2030.
El tercero es el consumo, la convergencia de la inflación hacia la meta del Banco Central liberaría poder adquisitivo en los hogares, con efectos sobre la demanda interna y, posteriormente, sobre el empleo. El cuarto es externo y supone un equilibrio estable en el golfo Pérsico durante 2027, con una trayectoria descendente del petróleo que aliviaría la estructura de costos de las empresas locales y la inflación importada.
Sin embargo, estas proyecciones conviven con advertencias concretas. En el plano interno, los recursos presentados ante el Tribunal Constitucional y la tramitación aún incompleta del proyecto de ley misceláneo introducen incertidumbre regulatoria que podría acotar el repunte de la inversión privada, mientras las tasas de largo plazo seguirían en niveles elevados durante 2027, presionadas por las condiciones financieras externas y el déficit fiscal proyectado. En el frente externo, parte de los modelos mantiene en su escenario base la posibilidad de un deterioro adicional de las condiciones internacionales, hipótesis que cuestiona el supuesto de rutas comerciales normalizadas.
El IPC de julio anotó una variación mensual de 0,1%, en línea con lo esperado, con lo cual la inflación a 12 meses moderó a 3,5%. Al interior del índice, alimentos y bebidas no alcohólicas y vivienda y servicios básicos presionaron al alza, mientras transporte compensó a la baja por el menor precio de los combustibles.
Con estos registros, el mercado anticipa que el Banco Central mantendrá la Tasa de Política Monetaria sin cambios en septiembre, priorizando la convergencia hacia la meta de 3,0% antes de retomar recortes.
Wall Street cerró la mejor semana entre los mercados desarrollados. El Nasdaq Composite avanzó 5,19% hasta los 26.690,62 puntos y el S&P 500 subió 3,58% para terminar en 7.757,64 puntos, ambos en nuevos máximos históricos. El VIX, indicador de volatilidad esperada, retrocedió 6,82% hasta 14,90 puntos, señal de que los inversionistas anticiparon un escenario más estable para las próximas semanas.
Hubo tres factores que sostuvieron esta tendencia:
Tras alcanzar niveles récord en la primera mitad de la semana, la renta variable atravesó una leve toma de utilidades, con el Nasdaq y el S&P 500 cediendo de forma marginal mientras el Dow Jones se mantenía en terreno positivo.
En ese contexto, SpaceX concentró la atención de los operadores. La compañía presentó sus primeros resultados trimestrales tras su apertura a bolsa con cifras operacionales bajo el consenso, y su acción retrocedió 13,6% en la semana. Asimismo, volvió la incertidumbre cuando se conoció el borrador iraní de un esquema regulatorio restrictivo para Ormuz, que devolvió al Brent a US$ 82,9 por barril y elevó los rendimientos del Tesoro cerca de 6 puntos base en el tramo a dos años y 4,9 puntos base en el de diez.
Finalmente, aún cuando el reporte de empleo del viernes resultó más débil de lo previsto, la renta variable se impulsó durante el último día de la semana. Esto se debe a que el mercado leyó que un mercado laboral en proceso de desaceleración podría obligar a la Reserva Federal a adoptar una postura menos restrictiva, lo que provocó que el rendimiento del bono a dos años, el más sensible a la política monetaria, cediera unos 5,6 puntos base, y los índices cerraran la última sesión al alza.
Tres registros marcaron la agenda macroeconómica:
A ellos se sumó el reporte oficial de empleo del viernes, que arrojó una contracción neta de 23 mil nóminas en julio. En conjunto, estos datos apuntaron a un enfriamiento del mercado laboral. La probabilidad implícita de que la Reserva Federal suba su tasa en septiembre descendió desde cerca de un 60% hasta menos de un 40%, y el dollar index cayó a mínimos de siete semanas. Ese movimiento explica buena parte de la apreciación del peso chileno.
En paralelo, se conoció que el presidente Donald Trump ha mantenido conversaciones telefónicas frecuentes con Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal desde mayo de 2026. Ante el Comité Bancario del Senado, Warsh defendió su independencia de criterio, pero declinó detallar el contenido de esas conversaciones.
Por su parte, Trump reiteró su preferencia por tasas más bajas y relativizó la responsabilidad individual de Warsh, señalando que la decisión depende también del directorio del organismo. El episodio introdujo un factor adicional de incertidumbre en la renta fija estadounidense.
Las bolsas del continente cerraron la semana con un avance de un 2,61% en el Euro Stoxx 50, hasta 6.523,86 puntos. El desempeño quedó por detrás del estadounidense, ya que las compras iniciales de las primeras sesiones perdieron intensidad hacia el cierre, en un contexto de cautela por el movimiento cambiario del euro, que se vio afectado por las ventas de la divisa ejecutadas desde Estados Unidos como parte de la intervención sobre el yen.
El Tesoro de Estados Unidos y el Ministerio de Finanzas de Japón ejecutaron la primera intervención cambiaria conjunta entre ambos países en 15 años, destinada a contener la depreciación del yen.
La FAO informó que su índice de precios de los alimentos promedió 131,1 puntos en julio de 2026, el registro más alto en tres años. El subíndice de cereales avanzó un 3,4% mensual, con el trigo subiendo un 5,8%. El organismo atribuyó el alza a condiciones climáticas adversas y al encarecimiento del transporte marítimo de granos por los conflictos en el golfo Pérsico y el mar Negro, factor que agrega presión a la inflación importada en economías emergentes.
El crudo fue el activo de menor desempeño relativo de la semana. El WTI cerró en US $78,18 por barril, con un retroceso de un 7,67%, mientras el Brent cedió un 5,2% el martes hasta US $79,4 por barril y se mantuvo bajo los US $80 en las siguientes sesiones.
La causa fue la reducción de la prima de riesgo asociada al Estrecho de Ormuz. El vocero de la cancillería de Irán, Esmaeil Baghaei, confirmó un acuerdo con Omán sobre las coordenadas de una ruta de tránsito alternativa, bajo un esquema transitorio de 60 días: ingreso al golfo Pérsico por aguas territoriales iraníes y salida hacia el océano Índico por aguas de Omán.
El acuerdo quedó sujeto a ciertas condiciones. Baghaei señaló que su implementación depende de que terceros actores no interfieran, en alusión a las fuerzas estadounidenses en la zona. Además, el viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, agregó que la apertura efectiva del paso requiere el cumplimiento previo de condiciones económicas y de sanciones por parte de Washington, sin detallarlas públicamente. Desde Estados Unidos, Scott Bessent declaró a CNBC que las conversaciones seguían activas con alta probabilidad de acuerdo, mientras Trump anticipó una pronta reapertura y advirtió sobre una respuesta militar en caso de incumplimiento. La mediación de Qatar contribuyó a descomprimir la situación, lo que se reflejó también en menores primas de fletes marítimos.
Para Chile, el efecto es directo: un menor precio del crudo reduce el costo de las importaciones de combustibles, alivia la balanza comercial y contiene la inflación importada, factor que ya se pudo observar en la división transporte del IPC de julio.
El cobre cerró la semana en US $6,57 por libra en el mercado estadounidense, con un alza de un 1,50%, y alcanzó máximos históricos en los contratos Comex. En la Bolsa de Metales de Londres, el metal avanzó un 1,3% hasta US $6,38 por libra, su cierre más alto desde el 13 de mayo. La diferencia entre ambos mercados refleja la prima que se ha instalado en la plaza estadounidense.
Tres factores explicaron el movimiento:
Para la economía chilena, el mayor precio del cobre opera en la misma dirección que el menor precio del petróleo: mejora los términos de intercambio y refuerza el flujo de divisas, lo que se sumó a la apreciación del peso durante la semana.
La semana articuló un conjunto de señales que apuntaron en la misma dirección para los activos locales. El Imacec de junio redujo el riesgo de una contracción prolongada; la aprobación de la Ley de Reconstrucción acotó la incertidumbre regulatoria sobre el pipeline de inversión; y la mejora en los términos de intercambio -cobre al alza, petróleo a la baja- aportó soporte tanto al peso como a los márgenes de las compañías del IPSA.
Ese cuadro convive con factores que conviene seguir. En primer lugar, la brecha entre las proyecciones oficiales y las privadas para 2026 sigue abierta, y el consenso de crecimiento entre 1,0% y 1,5% no se modificó pese al dato de junio. En segundo lugar, el acuerdo sobre Ormuz es transitorio y está condicionado, de modo que la baja del crudo puede revertirse si las negociaciones se estancan. En tercer lugar, la discusión sobre la independencia de la Reserva Federal y la intervención coordinada sobre el yen introducen variables adicionales en el mercado cambiario global, ámbito al que una economía abierta como la chilena es especialmente sensible.
Para un portafolio diversificado, la lectura práctica es que la exposición a activos chilenos recuperó atractivo relativo, sin que ello elimine la conveniencia de mantener diversificación internacional frente a los factores externos aún abiertos.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.