Mercados de la semana: IPSA +2,18%, dólar en $925,90 y petróleo al alza por la crisis en Ormuz.

La semana del 6 al 10 de julio de 2026 puso a prueba la resiliencia de los mercados, tanto en Chile como en el resto del mundo. Por el lado local, el Instituto Nacional de Estadísticas confirmó que el IPC de junio no registró variación mensual, pero ese mismo dato empujó la inflación a 12 meses hasta 4,3%. En el plano internacional, el fin del cese al fuego entre Estados Unidos e Irán reactivó los ataques en el Estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo y golpeando el apetito por riesgo a nivel global.
Pese a este cúmulo de eventos, el resultado semanal desafía cualquier lectura apresurada. El IPSA cerró con una ganancia de 2,18%, el dólar terminó casi sin cambios pese a haber llegado a su máximo del año, y el índice VIX retrocedió con fuerza, señal de que buena parte del temor inicial resultó ser coyuntural.
A continuación, revisamos cifra por cifra qué movió los mercados esta semana y qué implicancias tiene para quienes invierten.
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La semana confirmaría que el mercado logró digerir parte del shock geopolítico sin sobresaltos estructurales.
El IPSA fue el activo con mejor desempeño de la semana, con un alza de un 2,18% llegando hasta los 11.056,87 puntos, impulsado más por noticias corporativas locales que por el escenario externo. En tanto, el dólar cerró con un alza marginal de un 0,48% en $925,90, después de haber estado a centavos de su máximo del año a mitad de semana.
En el resto del mundo, el Nasdaq (+1,74%) y el S&P 500 (+1,23%) avanzaron pese a la corrección tecnológica, mientras el Euro Stoxx 50 (-2,23%) fue el índice más golpeado por su mayor dependencia de la energía de Medio Oriente.
Entre los commodities, el petróleo WTI subió un 3,96% hasta los US$71,41 por barril por la crisis en Ormuz, y el cobre se recuperó para cerrar con un alza de un 1,95% en US$6,24 la libra. La caída de 6,93% del VIX, hasta los 15,03 puntos, es quizás la señal más clara de que el mercado terminó la semana más tranquilo de lo que estuvo a mitad de camino.
El tipo de cambio dólar-peso protagonizó la semana más volátil de los últimos meses en Chile, aun cuando su cierre, $925,90, con un alza semanal de apenas un 0,48, sugiera lo contrario.
El tipo de cambio comenzó la semana bajo una fuerte presión alcista, tocando máximos no vistos desde marzo. La causa principal fue un posicionamiento de inversionistas extranjeros contra el peso chileno: en el mercado de derivados, la apuesta de los no residentes contra la moneda local alcanzó US$15.000 millones, un récord no visto desde el cuarto trimestre de 2020.
Este posicionamiento se explica en gran medida por la reducción del diferencial de tasas entre Chile y Estados Unidos, ya que mientras la Reserva Federal (Fed) mantiene sus tasas altas, el Banco Central de Chile ha recortado la suya, reduciendo el incentivo a invertir en pesos.
La presión sobre el peso llegó a su punto más álgido a mitad de semana, tras conocerse la escalada del conflicto en Medio Oriente y un sorpresivo dato de inflación local. El dólar llegó a cotizar por sobre los $933,25 y superó intradía la barrera de los $938 antes del mediodía del miércoles, a sólo 25 centavos de su máximo absoluto del año.
Expertos resumieron el fenómeno señalando que la combinación de un cobre débil, un petróleo al alza, el riesgo geopolítico y una Fed restrictiva generaría esta presión excepcional sobre el peso chileno.
Hacia el cierre de la semana, el dólar comenzó a bajar y volvió a los $925,90, favorecido por la toma de utilidades de los operadores, una pausa en el alza global del dollar index y un fuerte rebote del cobre.
A mediano plazo, un informe de HSBC reafirmó su apuesta por los activos chilenos: el banco proyectó que, de aprobarse las reformas económicas del gobierno —en particular la reducción gradual del impuesto corporativo del 27% al 23%—, la inversión recibiría un impulso relevante, dejando espacio para que el peso se fortalezca en el segundo semestre. HSBC pronosticaría que a cierre de año el dólar podría llegar a los $870.
El IPSA fue un foco de resiliencia en un entorno global adverso, con una ganancia semanal de un 2,18% que se apoyó principalmente en noticias corporativas más que en el contexto internacional. Durante los primeros días, el índice acompañó el optimismo de Wall Street y consolidó su ubicación sobre los 11.000 puntos, un hito que no lograba mantener en meses recientes.
Gran parte de ese impulso inicial vino de factores internos. El mercado premió a Latam Airlines, cuyas acciones subieron un 3,53% en una sola jornada tras anunciar un plan de recompra de hasta el 5% de su capital, una señal de confianza en su gestión financiera tras el proceso de reestructuración.
A ese impulso se sumó el sector retail y bancario, con Falabella (+3,79%), BCI (+3,90%) y Mall Plaza (+3,37%) liderando las alzas, en momentos en que el mercado apostaba, de forma errada, a que el IPC de junio sería negativo, lo que habría obligado al Banco Central a acelerar los recortes de tasas.
Sin embargo, a pesar de este escenario favorable, el índice sufrió una caída a mitad de semana (-0,72%), arrastrado por empresas sensibles al precio de los combustibles como Vapores y la propia Latam, cuando escaló el conflicto en Ormuz.
Aun así, la bolsa local mostró fundamentos sólidos. HSBC destacó en su informe que existe un amplio espacio para una revalorización de las acciones chilenas, especialmente si se desregula la inversión minera, donde hay una cartera de proyectos por US$105.000 millones para los próximos años.
El mercado esperaba una caída mensual del IPC de junio; en cambio, el INE reportó una variación nula (0,0%). El resultado no fue neutro para la lectura de fondo: la inflación acumulada en 12 meses se aceleró desde 3,9% hasta 4,3%, obligando al mercado a descartar recortes agresivos de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en el corto plazo.
Expertos proyectaron que el Banco Central podría mantener una postura cautelosa, con la tasa clave sin cambios en 4,5% hacia fin de año. Además, agregaron que ese proceso de normalización dependería en gran medida de que la guerra en Medio Oriente no vuelva a encarecer la energía importada.
Puedes revisar el detalle completo de las divisiones que subieron y bajaron en nuestro análisis del IPC de junio 2026.
El Banco Central publicó también la balanza comercial de junio, que arrojó un superávit de US$3.318 millones, más del doble que en el mismo mes del año anterior.
Las exportaciones subieron 25,1% interanual hasta US$10.789 millones, impulsadas por la minería: las ventas de cobre avanzaron un 17,6% (US$5.866 millones), con un alza de un 22,6% en los envíos hacia Estados Unidos, mientras el sector agropecuario-silvícola cortó una racha de cinco meses en rojo al crecer un 5,3%.
Por su parte, las importaciones totales subieron un 4,7%, pero las de bienes de capital retrocedieron un 9,5% por segundo mes consecutivo, un dato relevante porque este componente suele anticipar el ritmo de inversión de las empresas.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó su Consulta del Artículo IV recortando su proyección de crecimiento para Chile este año, desde el 2,4% estimado en abril a un 1,8%.
El organismo advirtió que la inflación podría seguir por sobre la meta del Banco Central, proyectando un cierre de año en 4,2%, y señaló que, si los precios del petróleo se mantienen altos, el Banco Central debe estar preparado para endurecer aún más su política monetaria.
Puedes revisar un resumen de la última Política Monetaria del Banco Central en nuestro blog: IPoM junio 2026: inflación al alza, cobre en récord y nuevo PIB para Chile.
Con el S&P 500 (+1,23%) y el Nasdaq (+1,74%) en verde, la fotografía semanal de Wall Street podría parecer tranquila. Sin embargo, el mercado estadounidense enfrentó una semana de rotación de activos e incertidumbre sobre la política monetaria de la Fed.
El mercado de renta fija y variable estuvo atento a las minutas de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que revelaron una Reserva Federal dividida. Mientras algunos miembros mostraron preocupación por la desaceleración del mercado laboral (las solicitudes de subsidio por desempleo cayeron a 215.000, aunque la creación de empleo se ha moderado a nivel global), otros miembros del comité, más inclinados a mantener una política restrictiva, plantearon que el estancamiento de la desinflación podría incluso justificar un alza de tasas. Esta indecisión oficial pesó sobre los índices bursátiles en los días de mayor volatilidad.
Hacia el final de la semana, Wall Street vivió una corrección en semiconductores e inteligencia artificial. Samsung Electronics presentó resultados sólidos, con utilidades récord de US$58.400 millones, un salto superior al 1.800% interanual, pero el mercado castigó la acción con una caída de casi un 9%, en momentos en que las expectativas sobre las firmas ligadas a la IA se consideran casi imposibles de superar.
A esto se sumaron reportes sobre avances de la empresa china DeepSeek en el desarrollo de su propio chip de inteligencia artificial, lo que golpeó a competidores estadounidenses como Micron (-5%) y arrastró al índice de semiconductores de Filadelfia, que cayó un 4,4%.
En el plano de la Inteligencia artificial aplicada, destacó el anuncio de OpenAI de "ChatGPT Work", impulsado por GPT-5.6, orientado a competir en automatización empresarial.
El evento corporativo más esperado de la semana era la incorporación de SpaceX al índice Nasdaq 100, tras protagonizar una de las colocaciones privadas e institucionales de mayor envergadura de los últimos años, valorizada en US$85.700 millones.
Pese a que Morgan Stanley y Raymond James emitieron coberturas alcistas y recomendaciones de compra, la acción quedó atrapada en la corrección tecnológica de la semana y perdió cerca de un 5% de su valor en su primer día de cotización pública, evidencia de que ni siquiera los debuts más esperados están exentos de la toma de utilidades en el entorno actual.
El mercado europeo fue el más afectado a nivel global, con el índice paneuropeo Euro Stoxx 50 retrocediendo un 2,23% en la semana. Los índices locales como el DAX alemán registraron caídas diarias de más de un 2,2% en sus peores jornadas, y el CAC 40 francés también cerró en terreno negativo.
La mayor dependencia energética de Europa respecto de Medio Oriente explicaría la reacción más marcada frente a los bombardeos en el golfo Pérsico, ante el riesgo de un shock inflacionario importado.
Por su parte, el mercado asiático tuvo un comportamiento mixto. Durante los primeros días de la semana, plazas como el Shanghai Composite avanzaron, pero la segunda mitad de la semana fue más difícil: la caída de un 9% en Samsung tras su reporte de resultados arrastró al índice Kospi de Seúl, que cayó un 5%, y contagió al Nikkei japonés, con retrocesos superiores a in 2%.
La preocupación en Asia radica en que, si las expectativas sobre los chips de inteligencia artificial comienzan a moderarse en Wall Street, las economías exportadoras de tecnología de la región serían las primeras en sentir el ajuste.
El cobre vivió una semana de alta volatilidad. Cuando la tensión militar escaló a mitad de semana, los futuros del metal en la Bolsa de Metales de Londres (LME) y en el mercado Comex de Estados Unidos retrocedieron hasta un 2,1%, tocando los US$5,98 la libra, ante el temor de que un conflicto bélico encareciera el petróleo, ralentizara la economía global y redujera la demanda industrial de metales.
Sin embargo, a medida que los inversionistas calibraron que ninguna potencia buscaba una guerra, el cobre protagonizó una importante subida: cerrando la semana con un avance de un 1,95%, estabilizándose sobre los US$6,24 la libra y aportando un soporte relevante para el desempeño de la bolsa chilena.
El petróleo WTI cerró la semana con un alza de 3,96% (US$71,41 por barril), aunque con una volatilidad intradiaria muy elevada: el crudo de referencia Brent llegó a dispararse más de 8% en una sola jornada, acercándose a los US$80 por barril. El detonante fue el recrudecimiento de la violencia en el Estrecho de Ormuz.
La secuencia de eventos fue la siguiente: primero, tres buques petroleros comerciales de Qatar y Arabia Saudita sufrieron ataques directos cerca del estrecho. Luego, las fuerzas armadas de Estados Unidos respondieron bombardeando instalaciones en las provincias costeras del sur y el este de Irán. Teherán replicó atacando infraestructura militar estadounidense en países vecinos del Golfo Pérsico, en bases de Qatar, Kuwait y Bahréin.
En medio de este intercambio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social Truth Social que el memorándum de cese al fuego vigente durante las últimas tres semanas había sido "terminado", lo que generó una reacción en las bolsas globales, que se inclinaron a una postura más cautelosa.
Horas después, en un giro que suele caracterizar a la geopolítica reciente, el propio Trump aclaró que, a petición del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, los canales diplomáticos seguían abiertos y que Estados Unidos aceptó continuar las negociaciones con Teherán, pese al fin oficial de la tregua técnica.
Esa aclaración, sumada a que el viernes no se registraron nuevos ataques con misiles, permitió que el petróleo frenara su alza, que el VIX cerrara con una caída de casi un 7% y que las bolsas terminaran la semana con más calma que la que mostraron a mitad de camino.
La semana deja una lectura consistente con lo que el propio Banco Central ha planteado en sus últimos informes: los shocks actuales —el conflicto en Medio Oriente, la volatilidad del tipo de cambio, la corrección tecnológica en Wall Street— tienen, por ahora, un carácter coyuntural más que estructural.
La resiliencia del IPSA y la rápida corrección del VIX apuntan en esa dirección, aunque la aceleración de la inflación anual a 4,3% y la postura cautelosa que anticipa el mercado para la TPM son un recordatorio de que la volatilidad de corto plazo podría seguir presionando el retorno de los instrumentos conservadores.
En ese contexto, la diversificación entre activos locales e internacionales, y entre instrumentos de distinto perfil de riesgo, sigue siendo la herramienta efectiva para enfrentar semanas como esta sin verse forzado a tomar decisiones apresuradas basadas en la volatilidad de un sólo día. Aún así, debes estudiar tu nivel de diversificación según tu perfil de riesgo y horizonte de inversión, por lo que es recomendable que puedas hablar con un asesor certificado antes de tomar una decisión.
La información contenida en este blog tiene un propósito informativo general y no constituye asesoría personalizada de inversión. Cada persona cuenta con necesidades y un perfil de riesgo diferente. Toda inversión está sujeta a riesgos, incluida la pérdida del capital invertido.
La información que se encuentra en este blog está destinada a un uso informativo general. No corresponde, en ninguna circunstancia, a un consejo personalizado de inversión. Cada individuo cuenta con necesidades diferentes, por lo que debes tener en consideración tu perfil de riesgo y objetivos, antes de tomar una decisión sobre tu situación financiera. Cabe destacar que, en este blog, se comparten solo datos fiables sobre el comportamiento histórico del mundo de las inversiones. Sin embargo, no se puede garantizar un resultado específico sobre el mercado, ya que el rendimiento podría variar. Ten en consideración que toda inversión está sujeta a riesgos, entre ellos la pérdida del dinero invertido; cada ejemplo que hemos proporcionado es meramente ilustrativo, ya que somos incapaces de poder predecir cómo se comportará el mercado.